Comenzada la temporada, tras concluir la huelga que afectó la primera jornada, aparece otro frente conflictivo con la negativa de las emisoras de radio a pagar un canon por la retransmisión de los encuentros. Las cadenas han hecho piña para boicotear este pago que les impone la Liga de Fútbol Profesional y pretenden seguir transmitiéndonos la información sin compensación ninguna; esgrimen argumentos tan demagógicos como que ya bastante dinero tiene el fútbol como para percibir más por llevar unas noticias de las que salen beneficiados.
Evidentemente, la mala gestión de sus recursos ha llevado a la bancarrota a muchos clubs y ha derivado que se busquen nuevas fórmulas de ingreso con las que revertir la situación. Dentro de este marco me parece justo que reivindiquen unos ingresos a unas cadenas que también aprovechan el fútbol para obtener grandes ganancias publicitarias y cuyos jefes ganan tanto o más que muchas estrellas del balompié; igualmente, me parece muy corto el margen que reciben los equipos del dinero que generan las quinielas y que solo es el uno por ciento de las ganancias. Todo ello no implica que, como escribía en otro artículo de este blog, haya que exigirles a los dirigentes futbolísticos unas garantías de gestión y cumplimientos presupuestarios para poder percibir estos ingresos.
Los damnificados del conflicto vuelven a ser los aficionados; aún hay muchos seguidores, especialmente los más veteranos, que siguen las jornadas a través de la radio bien por hábito adquirido desde tiempos inmemoriales bien por no disponer de otros medios más avanzados o bien porque les gustan las transmisiones. Haciendo memoria, uno que ya hace tiempo peina sus canas, recuerda su niñez con el Avance Deportivo del malogrado Juan Manuel Gozalo en las mañanas del domingo con la información previa a los partidos tales como alineaciones, novedades, horarios y ya por las tardes los carruseles con esos tan fenomenales animadores como el fallecido Joaquín Prat o el aún en la brecha Pepe Domingo Castaño; qué incertidumbre, cuando sonaba la sintonía del gol en el campo donde jugaba tu equipo y hasta pasar unos segundos no se desvelaba si era a favor o en contra. Hemos mejorado y ahora la mayoría tenemos casi siempre la posibilidad de ver los partidos de forma inmediata por televisión; personajes reputados como el reportero Manu Leguineche comentaban que para un hincha lo del Pago por Visión había sido una de las mayores alegrías que había traído el siglo XXI. Los medios han mejorado; hace treinta años en La Palma pocas emisoras que no fuera Radio Nacional se podían sintonizar y para oír otras tenías que estar continuamente cambiando la colocación del aparato para que la información medio llegara hasta tus oídos.
Fue también una gran novedad que, hace como quince años, en nuestra isla se iniciaran los carruseles insulares que en las últimas temporadas por falta de patrocinadores han disminuido; esperemos para alegría de quienes queremos estar informados de los equipos de nuestros pueblos de forma inmediata que puedan sobrevivir; tampoco estaría de más que los colaboradores de estos programas hiciesen un esfuerzo un poco mayor en no mostrar tanta parcialidad hacia los colores locales en cuanto se han comprometido como informadores y que mejorasen su nivel lingüístico, porque como comunicadores llevan una información que a veces chirría por el menosprecio que hacen de las más elementales reglas gramaticales; por supuesto, que hay excepciones dentro de nuestros "periodistas" que cumplen con creces más con lo lingüístico que con lo de la imparcialidad.

