EXPEDICIÓN A LA CATEDRAL

He aprovechado las vacaciones carnavaleras para disfrutar de varios encuentros de fútbol en directo. Era mi regalo de Reyes, la climatología adversa provocó que mi familia tuviese que adelantar la expedición a la Catedral, por cuanto de haberlo hecho en la fecha predeterminada me hubiese quedado sin viaje. Al encontrarme el lunes de Carnaval en Tenerife comencé por ver el Tenerife-Mallorca.

El encuentro fue entretenido por lo incierto del marcador, pero justito de calidad. Los baleares andan muy por encima de sus posibilidades, aunque tienen algún jugador prometedor como Chori Castro que desborda con una velocidad supersónica, me decepcionó Aduriz al que considero uno de los mejores arietes de la Liga, en el Heliodoro anduvo algo acelerado. El Tete cumplió jugando con ganas, tuvo a Nino como jugador más desequilibrante, con un Aragoneses muy seguro y con una defensa compacta en la que sobresalió el marginado Culebras. La afición animó sin descanso y acabó pidiendo la hora; sigo opinando que le sobran algunos gramos de agresividad y que sigue sin enterarse que los equipos de Primera no son los de Segunda. Como anécdota de que no abunda el fair-play tengo que señalar que nada más marcar el Tete salió un señor muy entrado en años que arengó a los recogepelotas para que perdiesen todo el tiempo posible; intentó evitarlo el preparador físico del Mallorca que calentaba a los reservas junto a la portería de Aouate, desde que se quedó sin suplentes fue invitado a largarse y al retornar al banquillo casi es agredido, su pecado era hacer que se cumpliese el reglamento.

Ya en Bilbao asistí al partido de la Liga Europea contra el Anderlecht. No era la primera vez que estaba en la Catedral , pero sí la primera que iba a un partido de competición europea. A cualquier hincha le recomiendo que alguna vez pase por San Mamés  y que goce del ambiente previo que se vive en sus inmediaciones. Esta vez el partido quedó eclipsado por los incidentes que  se registraron primero en  las horas previas con  cientos de belgas desbordados por el alcohol que arremetían contra el mobiliario urbano y se enfrentaban a la Ertzaintza; posteriormente se sumaron al desmadre los radicales del Athlétic. Creo que hay que hacer autocrítica y que  la organización rojiblanca falló permitiendo que aficionados radicales se colocasen justo encima de los belgas y  lanzasen todo tipo de objetos y que los aficionados del Anderlecht entrasen al campo bengalas; por supuesto, que estos no fueron corderitos y que con el alcohol en las venas anduvieron más pendientes de provocar que de disfrutar del fútbol. Sobre la sanción que puede recibir el Athlétic es imprevisible, porque si al Austria solo le cayó un  partido con todas las salvajadas que cometieron cuando los visitaron los bilbaínos, con ese criterio no debería haber cierre. El partido estuvo igualado con el líder belga mejor colocado  y con un Athlétic más ambicioso; atención al ariete de color Lukaku que con dieciséis años se desenvolvía con el desparpajo de un veterano. Fuera de incidentes, en mis anteriores visitas a la Catedral jamás vi a los seguidores rojiblancos tan enchufados y fogosos en sus ánimos.

Ya el domingo de Piñata presencié el Athlétic-Tenerife, por cierto fue la primera  vez que vi el Tete en la Península. Cualquier parecido entre este Tenerife y el que había visto seis días antes no existió. Los de Oltra fueron un  equipo blandito, sin tensión competitiva, que no ganó una disputa, aunque nunca renunció a un  buen trato del balón. Es verdad que el devenir del encuentro vino condicionado por un tempranero penalty y expulsión subsiguiente de Culebras que me pareció más claro en el campo que en televisión. Sigo insistiendo que defensas como Luna y Manolo Martínez llevan a los chicharreros al precipicio de Segunda, para colmo Sicilia en este partido también fue un auténtico coladero. De lo mágico que resulta la Catedral hablarán con más imparcialidad que yo los casi doscientos aficionados tinerfeños que se desplazaron para ver este partido.

Para concluir quiero agradecer el magnífico trato que he recibido de los vascos en estos días en que disfrutado de sus pueblos, gastronomía e invito a la gente que se acerque hasta aquellas tierras; sé  que muchos no lo hacen por connotaciones políticas, pero de verdad que si pretendemos disfrutar de unas vacaciones el marco es inmejorable.

 

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