No es que yo sea Rapel, pero solo cuatro puntos separan al C.D. Tenerife de la 1ª División. Todavía no está hecho, especialmente teniendo en cuenta que el próximo domingo visitará el Heliodoro el Xerez, primer clasificado, que vendrá a certificar su ascenso y de paso obtener el título de campeón.
Poniéndonos en el peor de los casos, aunque entrarían los nervios en caso de derrota, bastaría con un empate y una victoria ante Girona y Castellón,que a priori no se juegan nada, además el Hércules tendría que ganar los tres partidos que restan para frustrar el ascenso chicharrero.
Se consumaría el cuarto ascenso tinerfeño a la categoría. El primero a principios de los sesenta con Heriberto Herrera de entrenador y el llanense Cuco en la portería; el segundo a finales de los ochenta en una promoción contra el Betis, el equipo era entrenado por Benito Joanet y en él figuraba el bagañete Lope Acosta; el tercero ya comienzos del sXXI con Benítez como entrenador.Solo en el segundo de los ascensos el equipo logró mantener la categoría, en el primero y el tercero descendió a la temporada siguiente. En el segundo y tercer ascenso el presidente era el barloventero Javier Pérez,que en la década de los noventa llevó al equipo a sus cotas más altas con diez temporadas en la máxima categoría, dos quintos puestos en la Liga, una semifinal de Copa y otra de Copa de la Uefa,competición europea en la que participó dos veces. Con anterioridad a la etapa de Pérez hubo una larga travesía en Segunda y hasta en Segunda B- recuerdo asistir en el Heliodoro a partidos de esta categoría con menos de cinco mil personas y celebrar el ascenso a 2ª A ante el Compostela después de cinco años en la categoría de bronce-.
De nuevo hay un palmero, Miguel Cocepción, como presidente de la entidad. El hombre, seguro de sí mismo, vaticinó el ascenso esta temporada ante el recelo de muchos que esperaban otro fiasco. El dirigente tijarafero ha contado con el apoyo de afición y empresarios, además de instituciones hasta el punto que también en el apartado económico parece vislumbrarse la luz y el club asegurar una supervivencia que también llegó a peligrar. Los hados parecen estar con el Tete: ni demasiadas lesiones y hasta los arbitrajes están resultando buenos ( no es la norma en la categoría y tampoco lo había sido en otras temporadascon este club). Si a ello sumamos la presencia en el banquillo de un entrenador joven y ambicioso y de una plantilla que destaca como un bloque que ha ido a más liderado por el canterano Ricardo en el centro del campo y dos de lo mejores delanteros de la categoría Nino y Alfaro el resultado es la fiesta que esperemos se consumirá en la mayor brevedad posible.
Consumado el ascenso, analizaremos el futuro de la entidad entre los grandes y las posibilidades de que un equipo canario se consolide en la categoría. Hay que recordar que nunca en los últimos tiempos habíamos estado tanto tiempo sin representación canaria en Primera.

