Yes, we can!

Apenas hace unos días, la comisión encargada de la evaluación y el asesoramiento para la elección de la ubicación del E-ELT (European Extremely Large Telescope, traducido como "Telescopio Europeo Extremadamente Grande" o "Supertelescopio Europeo") entregó su informe a los delegados del European Southern Observatory (ESO). En este informe se constata la excelencia de los lugares estudiados, cuatro en Chile y uno en España (el Roque de los Muchachos en La Palma) y las dificultades en recomendar un único lugar. El Cerro Armazones en el norte de Chile representaba el mejor balance de condiciones para la observación en su globalidad y de ahí que fuera el recomendado por la comisión.

Pero la astronomía no sólo son condiciones de observación, también son telescopios. Y a la hora de construirlos y operarlos son muchos los factores que intervienen, algunos de ellos tan críticos como muchas de las condiciones observacionales evaluadas por la comisión: operación, mantenimiento, desarrollo, etc. Y aquí es donde La Palma gana por goleada.

Imagínense que se compran el coche más caro del mercado y lo quieren utilizar para ir de norte a sur en la Península. Un amigo les aconseja utilizar la red de carreteras secundarias porque tienen mejor firme y el coche va como la seda, y otro les dice que no, que vayan por la red de autovías, que aunque no tengan un firme superior, van más cómodos, más directos y llegarán antes y mejor. ¡Ah! Y además les dice que no tienen que pagar peaje. ¿Qué harían ustedes? Pues sí, eso es, La Palma representa la vía más directa, rápida y eficiente para hacer astronomía.

Es cierto que ESO ha construido sus telescopios en Chile, algunos de ellos como el VLT auténticas maravillas de la ingeniería, desde la década de los años 60. Pero también es cierto que España ingresó en ESO en 2006 y es el único miembro con un observatorio puntero instalado en su territorio, en operación desde la década de los años 80. La instalación de telescopios de ESO en el observatorio de un país miembro aportaría enormes beneficios operativos: no es lo mismo construir al otro lado del mundo en un país no miembro de la ESO que a la vuelta de la esquina en un país que sí lo es.

De hecho ESO siempre reconoció la enorme importancia del ingreso de España, y en su acuerdo de adhesión figuraba, por ejemplo, la compra de 40 noches en Gran Telescopio Canarias, noches que ya disfruta. A ESO le gusta La Palma.

Además, ¿no tendría más lógica diversificar la ubicación de los grandes telescopios más aún cuando uno de los lugares que la comisión reconoce como muy bueno, o sea, La Palma, es el único que ya posee un observatorio establecido y espacio más que suficiente para albergar el supertelescopio? Al fin y al cabo, situar el E-ELT cerca del VLT, los dos grandes monstruos de la astronomía mundial, quizás no sea tan buena idea.

Así que a la hora de evaluar razones operativas, La Palma quedaría en un excelente lugar. La candidatura presentada por el gobierno español a buen seguro defenderá nuestros puntos fuertes, que los hay y muchos.

A la comunidad astronómica española le gusta La Palma y el E-ELT. Tenemos una de las comunidades de profesionales más activas del planeta y las reuniones organizadas en el seno de la Red de Infraestructuras de Astronomía son una buena muestra de su gran interés por obtener el máximo rendimiento del E-ELT: http://www.riastronomia.es/opencms/opencms/Workshops/hemeroteca.jsp.

Y a los palmeros nos gusta el E-ELT. Sólo tienen que darse una vuelta por la red para ver las muchas iniciativas, como los grupos de facebook "La Palma merece el Gran Telescopio E-ELT" o "Quiero el Telescopio Europeo Extremadamente Grande en La Palma (Canarias, España, Europa)". Estas iniciativas no tienen parangón en nuestro país y son un excelente ejemplo del "Yes, we can!" ("¡sí, podemos!") de la campaña electoral de Obama . Aparte del impacto socio-económico que la presencia del E-ELT tendría en la isla, esta infraestructura mantendría alejada la construcción poco respetuosa con el medio ambiente que tanto ha perjudicado a otras islas, gracias, entre otras cosas, a la necesidad de conservar un cielo de calidad para la explotación del telescopio más potente del mundo.

Y finalmente no nos debemos olvidar que La Palma fue siempre uno de los principales candidatos a albergar un telescopio de la clase extremadamente grande, o entre 50 y 100 metros de diámetro, desde el mismo inicio de la nueva era de estos telescopios. Vean la imagen que acompaña este artículo y visiten también el sitio web del telescopio EURO-50, de 50 metros de diámetro y que consideró La Palma como primera opción hace más de 5 años: http://www.astro.lu.se/~torben/euro50/.

Ha llegado nuestro momento y toca ahora que España defienda su candidatura. ¡Vamos, que podemos! 

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