La tortilla

La tortilla… casi nada, con la de veces que nos ha matado el hambre y con lo buena que está (sobre todo cuando se tiene hambre), he concluido que en este caso en lugar de hacer la introducción con su historia, voy a comenzar por su prehistoria, que también la tiene.

Recuerdan los documentales aquellos de la BBC, Caminando entre dinosaurios? Luego pasaron otro en la misma línea; Caminando entre cavernícolas de Richar DaleLa historia iba de unos homínidos que les daba el puntito de montárselo de sedentarios. Resulta que un grupo estaba de recolección, de trigo silvestre ese día, pues uno de ellos se aleja del grupo y escala un risco en busca de huevos para su compañera, total que lo pica un escorpión, se cae y casca hábilmente. Unos meses después pasan de nuevo por aquel lugar y encuentran que donde cayó el artista, en cuya bolsa había trigo del que habían recolectado el día del accidente, se había desarrollado un estupendo trigal, de ahí a dedicarse al cultivo del cereal y dejar el nomadismo un paso. Traído por los pelos, no? Pues cuando les cuente que la compañera del mencionado ya se hacia tortilla con los huevos que le llevaba…..

Y ahora vamos con la historia. La historia de la tortilla, un paseillo. Si lo pones en el buscador Google aparecen nada menos que 526.000 entradas, vamos que no se me ocurre de qué otra cosa se podría poner "Historia de……" que le pueda ganar.

Los celtas llegaron a España alrededor de los siglos VI y VII a. D.C., se supone que ellos introdujeron el huevo de gallina y la crianza de la misma, que se habría comenzado unos seis mil años antes en regiones de India y China. Luego la Patata, que llegó de sudamérica a los pocos años de la conquista (por llamarlo de alguna manera) y que pronto se extendió por acá. A quien se le ocurrió la mezcla por primera vez queda en la incógnita, pero su triunfo fue inmediato, imaginaos en esos años, un alimento que se podía comer igual caliente que frío, que soportaba sin conservación cuatro o cinco días y con lo bien que acompaña las hogazas de pan que con el queso y algún embutido o encurtidos eran casi los únicos compañeros de camino. Y anda que no se caminaba.

Y bueno, como esto de la tortilla es algo muy serio, intentaré acompañarla de reflexiones serias, aunque sepamos que entre lo sublime y lo ridículo la línea es muy fina.

Algo que compartimos todos, además del gusto por la tortilla en una u otra variante, es nuestra capacidad de soñar la eternidad, el que no ha soñado con ser eternamente joven es que es muy joven. Entonces, como no está a nuestro alcance la sustituimos; Lo llamamos felicidad, tremendo invento. Fórmula magistral para conseguirla; En la medida de lo posible que las necesidades básicas se las provea directamente el interesado…. que no te funciona? Bueno, quedará la satisfacción de haberte guisado tu propia comida.

Un amigo que falleció joven, coincidía conmigo en la importancia de hacer las cosas por uno mismo. Recuerdo un día que le pregunté quién era uno que pasaba muy envarado, ese, un bulto sospechoso, por qué? Pues porque todo lo que tiene es heredado. Por cierto que vaya costumbre molesta que tienen los buenos en irse antes de tiempo. Me pregunto si no tendrá algo que ver con su costumbre de trabajar más de lo que les corresponde. De mis tiempos de apicultor recuerdo que me llamaba la atención que las abejas que nacían al principio del verano vivían hasta la primavera siguiente, dedicándose prácticamente en su vida a esperar tiempos mejores, sin embargo las que nacen a principios de la primavera sólo viven dos o tres meses, se queman trabajando literalmente.

Hasta donde entiendo, la tortilla es tan corriente que cada uno tiene su propia idea de cómo le gusta y pocos coincidimos al 100%. Hasta Ferrán Adriá ha apadrinado una, que consiste en hacerla con chips de patata (papa por aquí) o lo que quiera que sea que meten dentro de esas bolsitas. Lo único a tener en cuenta si quieren probar es tener cuidado con la sal, que ya la traen, y dejarla reposar un rato para que absorban el huevo. También tengo claro que como mejor queda es cuando tú mismo la haces, siempre tiene algo especial. Aun con esto les contaré cómo me gusta a mí, tal vez alguno se anime a probarla así y si no le gusta más que como la hace siempre al menos pasará un rato entretenido.

Para cuatro personas, como segundo después de un buen caldito, le pongo cinco huevos, cuatro papas medianas y una cebolla grandota. La cebolla picada fina a la juliana, frita con poquito aceite hasta que se pongan negras las puntas, cuando ya está caramelizando. Las papas en cuadritos y pochadas más que fritas, o sea a medio freír. Los huevos, batida la clara primero por separado, mezclar todo, un poco de sal y perejil, untar de aceite el fondo del sartén y fuego medio unos tres o cuatro minutos por cada lado. Luego una buena presentación. Para mí es indispensable el tomate, preferiblemente fresco, – y que sepa a tomate claro- , pero de cualquier manera que se lo pongas combina muy bien con la tortilla. Una especie de ensalada con tomate y unos pimientos fritos por ejemplo, con su aliño, le va estupendamente, además el vinagre del aliño y el tomate le dan ese toque ácido que combina tan bien con el dulzón de la cebolla de la tortilla. Que aproveche.

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