Ante el mensaje institucional (de Felpudo) sobre la selección de fútbol

A un par de meses y poco de cumplir cincuenta y cinco vueltas alrededor del sol, he visto cosas que hace una década muchos de vosotros no creeríais (otros tantos sí: otros tantos tienen una capacidad de tragar que dejarían a Linda Lovelace en novicia ejemplar): he visto arder bosques en llamas para después especular con la tierra quemada e instalar sobre ella hectáreas enteras de placas solares y aerogeneradores (de procedencia China, por supuesto); he visto enriquecerse a un montón de sinvergüenzas con material sanitario inservible mientras permanecíamos encerrados en nuestros pisos (celdas de colmena) por una amenaza invisible que solo sirvió para destruir vidas, arruinar la salud física y mental e hipotecar el futuro con una deuda perpetua; he visto perecer ahogados o reventados a conciudadanos sin que ningún don nadie (con cargo y sueldo a costa de las mismas víctimas que les estuvieron pagando la nómina hasta su último estertor) haya asumido la menor responsabilidad por su gestión nefasta (cuando no criminal); he visto desmantelar el estado de derecho para poner las leyes al servicio de los mismos delincuentes que se han apropiado de las instituciones como de las rameras que han colocado en ellas como personal de confianza; he visto a un jefe del estado que es un lacayo obediente de sus amos, tiene la utilidad cívica de un cero a la izquierda y la retórica cursi y estúpida que solo complace a imbéciles; sigo viendo a un déspota, incompetente, traidor y maligno que ahí está, agazapado, adherido, como un tumor que todo lo devora, aferrado a las entrañas corruptas de un régimen podrido porque le queda o continuar parasitándonos el porvenir o sentarse en el banquillo de los acusados… Todos esos momentos se perderán en la nada como estos años deleznables… Es hora de cagar.

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