Lula

«Lulita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lu-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes»

Vladímir Illich Robocov, Lulita o el ardor de estómago

Todo te lo perdono
pero venme a ver, rey Momo.
No te vayas a olvidar
que tu esclavo seré si vas a viajar
con Claudia y Boric a la ciudad condal.

Aquí podrás hacer lo que quieras:
seré tu perro fiel, de Reus a Figueras,
y con Correa me sacarás a pasear
por la Rambla y así de mi cola alardear.

Lula, Lula,
Lula, Lula,
¿Por qué te vas?
¿Por qué te vas?

Lula…

Quédate o llévame contigo,
que vivir aquí es un castigo
y haces muy bien el papel
en tu país, que es la nueva Babel.

Aquí los jueces me tienen en sus manos
y estoy arruinado y con el careto lleno de granos,
porque sin dinero nadie me quiere defender
para evitar que esos cabrones me hagan perecer,
y es algo que nadie hace mejor que tú, Lu…

Llévame contigo, tío, a Iguazú o Río,
seré tu perro fiel,
te adoraré hasta la hiel
y por ti me dejaré la piel
de la coronilla a la pirindola.

Lula, Lula,
Lula, Lula,
¿Por qué te vas?
¿Por qué te vas?
Quédate o llévame contigo,
Lula.

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