En el tríptico informativo sobre el "Minué" que, a modo de programa, se publicó en las Fiestas Lustrales de 1980 se leía: "Plaza de Santo Domingo. Miércoles 9 de julio. Sucesivas representaciones a partir de las 10 de la noche. Música y texto: Luis Cobiella Cuevas… Diseños y Escenografía: Alberto J. Fdez. García. Vestuarios: efectuados en los talleres del Excmo. Ayuntamiento por distintas Sras. de Santa Cruz de La Palma…". En esta edición bailaron quince parejas de jóvenes. Participaron también los coros de Niñas y la Masa Coral de La Palma, los solistas (triple, contralto, tenor y barítono), la Orquesta Sinfónica de Santa Cruz de Tenerife. Todos bajo la dirección de Luis Cobiella. La dirección de escena correspondió a Matías López. El programa continuaba informando de que, después de las actuaciones en la mencionada plaza, "continuarán en representaciones populares desde la Plaza de la Alameda por las Calles de Pérez de Brito, Plaza de España y O"Daly hasta la Plazoleta del Muelle".
"…Confundir suele entenderse por perturbar, equivocar, pero su primera acepción es mezclar, fundir cosas diversas, de manera que no puedan reconocerse o distinguirse; en este primario sentido aparece la confusión a lo largo del Minué. He pretendido llevar La Palma y La Virgen al linde de la confusión; pero sólo al linde, de modo que la tensión poética de la confusión inminente, pero no del todo alcanzada, lleve al ánimo la plenitud del deseo de identificación, esa plenitud deseante que anima cualquier víspera y, en especial, la apasionada víspera que llamamos Semana Grande…"
Luis Cobiella Cuevas, 2005
Juan Francisco Pérez, en el Diario de Avisos el 11 julio de 1980, escribía: "otro número que atrajo la atención y la asistencia masiva de los espectadores fue el Festival del siglo XVIII (Minué) de los aires en re, que realizó tres representaciones en la Plaza de Santo Domingo. Es una danza incorporada a las Fiestas Lustrales en la edición de 1955". Continuaba informando de que, este baile tiene "distintos ritmos y estilos musicales, aunque siempre con la categoría de clásicos". Esta denominación dieciochesca no implica necesariamente una rigurosidad histórica, ni mucho menos, sino la invención espontánea a cargo de unos palmeros no profesionales que quieren cada lustro expresar y exteriorizar unos deseos de belleza y majestuosidad, un tanto plástica y formal, pero sobre todo emotiva, que tiene por finalidad el homenaje a la Virgen de Las Nieves.
"… Este cálido invento
se hace fiesta lustral
a través de anacrónicos ensueños
– colores, modos, luces-:
alegres aires sobre ritmos lentos,
decir ajeno en melodías propias,
cantar universal con verbo nuestro.
Esta noche es el sueño de los días
que desearon el lejano reino
de la belleza y la elegancia,
flor que entreabre su final secreto
cuando se rinde ante las damas
la cortesía de los caballeros.
La noche es un deseo de belleza
deseado en el tiempo
de la inutilidad de la hermosura
y la inutilidad de los deseos".
Minué de los Aires en Re
Una de las personas que, a través de los últimos lustros, ha colaborado desinteresadamente para que el "Minué" haya sido así de exitoso, ha sido, sin lugar a dudas, la desaparecida Maica Lerín, directora del baile. "Su saber, su bondad, su educación exquisita constituyó seguro fundamento de un número que, poco a poco, va cobrando carácter tradicional".
Para Cobiella, los minués constituyen, con la Danza de Acróbatas, "una manifestación más de la puesta a lo divino, frecuente en las celebraciones festivo-religiosas a lo largo de los siglos: así, en un principio, el juglar de Nuestra Señora, y las danzas que se han venido representando en catedrales, atrios y plazas".
La periodista Pilar Ortiz, en su artículo de prensa en julio de 1995, continuaba informando de que, "por lo que concierne al Minué, la apuesta a lo divino, la marca un texto que, en ninguno de los casos, ha sido publicado (específico en cada uno de los cuatro ballets reseñados), y común en la relación inicial que los acompaña (igualmente no publicada), salvo los dos primeros lustros, en que fue el poema de la Marquesa Eulalia, de Rubén Darío".
En 1990 ejecutó el titulado Minué de Santo Domingo, para orquesta sinfónica completa, coro mixto y coro de niños. El estreno de la noche del 11 de julio de aquella edición constituyó la décima celebración de esta peculiar y bella danza-ballet instituida para el Miércoles de la Semana Grande de las diferentes Fiestas Lustrales.
"… la luz, el color, el vestuario, el escenario y la coreografía, en exquisita interacción, se ordenan a la belleza de las jóvenes parejas, trenzan éstas giros de pausada elegancia en honor de la cortesía y la belleza. El Minué de Santo Domingo constituye una variada glosa en homenaje y ritmo armónico que subyace en esta antigua tonada nuestra. La partitura incluye orquesta sinfónica, coro mixto y coro de niños…"
Minué de Santo Domingo, [programa de mano], 1990
Es aproximadamente en el mes de marzo cuando empiezan los ensayos del baile -ensayan tres veces a la semana durante casi tres horas por la noche- donde las jóvenes ya van provistas de una especie de gran armazón ligero que forma la voluminosa falda del "miriñaque", también llamado "can-cán". El reto es considerable, pero el tesón y la ilusión de los 48 jóvenes componentes que integran la danza permitirán que todo esté listo la noche del 14 de julio de este año lustral de 2010.
"… Nostalgia del siglo XVIII, envuelta en el ropaje armónico y tímbrico del siglo XIX, con un claro, decidido y voluntario sometimiento a las reglas del juego del Romanticismo musical, pero con alguna esporádica incursión en el lenguaje constructivo del siglo XX. Los mecanismos de la variación y de la modulación, con el cambiante colorido de tonalidades, juegan, a lo largo de la partitura, un papel protagónico. Los espíritus de Schumann y de Chopin aletean gloriosamente sobre la introducción (paseo) y el tiempo de mazurca, respectivamente, de la obra".
Minué de Santo Domingo, [programa de mano], 1990
Para la Bajada de 2010, sin embargo, en lo que se refiere a la vestimenta, cabe resaltar el hecho que los magníficos trajes reflejarán la indumentaria del siglo XVIII. Para su realización, en el taller de costura, y siempre bajo la atenta dirección de Juan Carlos Martín -responsable artístico del Minué-, están trabajando con patrones de esa época sus colaboradoras en costura: Raquel Paz Hernández y María Nebel Acosta Pérez. El corte, el material, el acabado y las llamadas tontonas (esta edición no se emplearán miriñaques) se confeccionan de igual modo al siglo XVIII.
Algo muy novedoso que ha supuesto una importante tarea de investigación mediante el estudio de diferentes monografías y tratados sobre historia del vestido que, incluso llevó a los organizadores a ponerse en contacto con el madrileño Museo del Traje. Además se han analizado minuciosamente algunos retratos barrocos de personajes canarios.
"Las Fiestas Lustrales vivieron ayer en la elegancia y fastuosidad de la Francia del siglo XVIII, un viaje emocional representado en el tradicional Minué, baile de movimientos suaves, delicados, de una élite social pretenciosa y que, en cierto modo, salpican al acto de altas dosis de cursilería programada y, también, de inteligencia y gusto por lo hermoso…"
V.M., 2005
Recordemos que, por ejemplo, en la edición de 2005, los materiales empleados para los lujosos vestidos iban desde los terciopelos de distintas tonalidades a tejidos como moaré, gasas bordadas, seda salvaje, rasos, adornos en pedrería y lentejuelas. En esa Bajada, su elaboración se inició en el mes de enero con la preparación de los diseños en taller de empleo Baja La Virgen, en el que trabajaron doce costureras dirigidas por dos monitoras.
"Junto a estos números que podemos llamar históricos, da su nota de modernismo (¿) entre otros, el Festival Antiguo, donde el mundano, aristocrático y delicioso minué de Corte se espiritualiza y enciende magníficamente en fervores religiosos para cantar reverente las glorias de la Madre de Dios; si la gentil pavana de los "seises" sevillanos rinde pleito homenaje a la Eucaristía, este minué de los niños palmeros alaba, con su pureza artística e infantil la blancura inmaculada de las Nieves de María…"
Manuel Henríquez Pérez, «Noticia y glosa», 1955
Hasta nuestros días, los diversos Minués que se han representado han tratado de recrear un ambiente palatino que, en realidad, bien poco tenía que ver con la cultura palmera; a esto se le añade que este majestuoso acto ya parecía entrar en una cierta repetición de los mismos esquemas. Para el maestro Luis Cobiella, creador de esta pieza, el Minué no es más que una danza votiva en honor de la Gran Señora de La Palma.
Bajo esta directriz, la concejala encargada del Minué de 2010, Gazmira Rodríguez -y su grupo de profesionales- trata de revitalizar este digno espectáculo, inyectándole nuevos aires. La prensa local informaba de que "por ello la representación del Minué tendrá esta edición importantes novedades que alcanzarán tanto a la danza como a la novedosa celebración de un espectáculo previo que se desarrollará a lo largo del miércoles de la Semana Grande y que concluirá con la puesta en escena de las dos funciones previstas de la danza".
"El Minué es un baile de ritmo lento y comedido, que se ajusta a la escenificación de un clima distendido y cadencioso acorde con el carácter palmero. Un espectáculo donde la armonía de los movimientos se enmarca en un ambiente palaciego, en el que elegantes parejas de jóvenes bailan danzas a Nuestra Señora de Las Nieves y los solistas cantan arias en su honor (…). En el minué se entremezcla una evocadora nostalgia del siglo XVIII con la armonía y los timbres musicales del romanticismo, sin olvidar las incursiones en la música del siglo XX. Media hora apenas para sentirnos en mitad de una corte europea del XVIII, para rememorar los actos aristocráticos del siglo".
Mariano Cáceres, Diario de Avisos, 1995.
Juan Carlos Martín recalca que en esta edición no se repite ningún traje y cada una de las piezas está confeccionada pensando en las características de la persona que lo va a llevar en el baile. "Aquí no se hacen los trajes a granel sino individualizados", aclaró. Han desaparecido los tonos brillantes de las vestimentas, así como la abundancia de destellantes lentejuelas y otros adornos superfluos, que han sido sustituidos por telas sobrias y elegantes, con delicados bordados confeccionados a mano.
La escenografía y puesta en escena también va a modificarse. El proyecto de esta Bajada se inspira en la tradición festiva insular, por lo que se tratará de recrear el elegante marco urbano palmero del XVIII.
"La Bajada de la Virgen no ha sido un todo estático que ha perdurado a lo largo de los siglos sin transformaciones. Todo lo contrario, con el discurrir de los años, los números principales de las Fiestas Lustrales, han ido experimentando transformaciones que mejoran este homenaje que el pueblo palmero rinde a su Patrona, la Virgen de Las Nieves, cada cinco años. De esos cambios no se han librado ni la singular Danza de los Enanos, ni la escenificación del Carro Alegórico y Triunfal, por citar dos ejemplos muy significativos".
David Sanz, Diario de Avisos, 2010
Las veinticuatro parejas de jóvenes -frente a las ocho iniciales, luego catorce- seleccionados para bailar el Minué en la Bajada de la Virgen de 2010 ensayan intensamente, bajo la dirección de José Gordillo, profesor de la prestigiosa Escuela Municipal de Danza de Santa Cruz de La Palma. Este gran profesional cuenta con la ayuda de Ana Rodríguez Ramón y de Julián Castro Mateos. El propio Gordillo explicó que la coreografía tiene más movimiento en esta edición. Efectivamente, desde aquella pieza sencilla de 1945, Cobiella ha ido haciendo obras más complejas, inspiradas en ritmos determinantes del folklore -Aires de Lima, Santo Domingo- cono mayor caudal melódico y resueltas ambiciones sinfónicas y corales; de sencillos pasos elementales, a partes de solistas y coros, hermosas y emocionantes, en obras consolidadas, desde la sensibilidad y gran talento. Las propias escenografías iban siendo más barrocas y su atrezzo fue enriquecido; los montajes se planearon con modernos materiales así como se hizo uso de unos medios técnicos más sofisticados, tanto en luz como en sonido. Así mismo, las telas sintéticas facilitaron, enriquecieron y ampliaron las posibilidades de las ricas vestimentas, etc.
"La belleza estética, la calidad interpretativa de solistas, coros y músicos, y la perfección de la pieza musical, dejaron satisfecho a un público que manifestaba el deseo de reencontrarse el próximo lustro con la solemnidad y la elegancia de una danza que se ha ganado, por méritos propios, el lugar destacado que ocupa en las Lustrales".
Para Luis Cobiella, el minué, al igual que otros números fuertes de la Bajada de la Virgen, "pueden considerarse manifestaciones festivas o artísticas puestas a lo divino; los textos de los minués desdibujan un tú que pudieran ser La Palma, la Virgen, la nostalgia, la ilusión (…) Me temo que, en nuestro caso, la puesta a lo divino aparezca también como una puesta a lo palmero. No acabamos de saber si el horizonte que nos rodea es ilusión o de nostalgia; tal vez por ello confundamos a lo lejos la ola con el barco, la nube con la isla, La Palma con la Virgen."
Para Luis Ortega (1995), "la música y la danza acompañaron la fiesta desde su fundación, y el Minué, con medio siglo de vida, es su legítimo y entrañable representante. Catorce parejas, frente a las ocho iniciales, soprano, tenor, barítono, actores, orquesta, coros, público, se dejan llevar por la fiebre quinquenal y sueñan, cantan y bailan en ordenado compás francés que, merced a un puerto franco, aquí nunca sonó extraño. Además madura julio, y todo y todos giran alrededor de una devoción tutelar del arte y la alegría".
BIBLIOGRAFÍA
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– Idem, Pregón de la LXV Bajada de La Virgen.
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«Un deleite para los sentidos», Diario de Avisos, (14 de julio de 2005)
V.M. «Viaje al siglo XVIII», Diario de Avisos, (14 de julio de 2005)
NOTA: Quisiera agradecer a algunas personas la ayuda prestada al aportarme algunos datos muy útiles para la confección de este artículo. Como no estoy seguro de algunos apellidos, prefiero no adjuntar la lista. Se trata de algunas personas que han tenido el alto honor de haber bailado esta majestuosa y delicada danza en la mágica noche del Miércoles Grande en honor a nuestra Virgencita de Las Nieves

