El Señor del Perdón y San Pedro Penitente (yII)

La Cofradía de San Pedro fue fundada el 1 de noviembre de de 1661 cuando los Beneficiados y los Clérigos ordenandos "in sacris" presentaron escrito al Vicario solicitando su fundación. Esta congregación tenía en su capilla las imágenes de "Nuestro Señor y San Pedro llorando", que sacaban en procesión el Martes Santo. Originalmente eran los sacerdotes quienes, con gran ostentación, portaban las andas y las cruces y estandartes procesionales. Disuelta la cofradía en 1866 por sólo existir en ella siete presbíteros, estas insignias eran llevadas por los mozos de coro revestidos de alba y bonete, con cíngulos que tenían alegorías alusivas al paso. Hasta aquella edición y tras una existencia de doscientos cinco años, de esa procesión se ocupaba la extinta cofradía sacra, reorganizada más tarde por el Cura Díaz. Por ello se llegó a denominar durante muchos años la "procesión del clero".

Al trasladarse de su primitiva ubicación en el fondo de la nave del Evangelio a la cabecera de la misma en 1816, comienza la transformación de su altar y sus esculturas empezando por la del Cristo. Así consta en el libro IV de Fábrica, concretamente en los Descargos de 1816:"…pagos por la composición de la capilla cuyas obras concluyeron en 1819".

Esta poderosa cofradía, constituida por una numerosa confraternidad de sacerdotes, se reunió en el coro de la iglesia el 22 de diciembre de 1818 para tratar el tema de la nueva ubicación de las imágenes, como hacía ya tiempo que se venía pensando. También se acordó vender la bella túnica de terciopelo violeta bordada en oro perteneciente al Santo, por ser del mismo color que la del Cristo. El dinero recaudado fue ofrecido para concluir el techo abovedado de su capilla, de igual forma que el de la del Carmen, que se venía arreglando por aquel entonces.

Según el Archivo de Protocolos Notariales de Santa Cruz de La Palma, siendo escribano Francisco Nieves en 1722, se nos da cuenta de cómo el presbítero Noguera, hijo de Francisco Noguera Barreros, "hacedor de rentas decimales de La Gomera y el Hierro" y de Andresa de Acosta, ofrece los 10.000 reales que le debía don Juan Smalley para la fundación de una tercera capellanía con la que "decir quince misas en el altar de la Virgen del Carmen, diez en el del Santo Cristo y las demás en el de San Pedro".

Otro apunte histórico más: Miguel González de Toledo dispuso que su funeral lo hiciera la Venerable Hermandad de San Pedro, según la contrata que desde tiempo había formalizado, y mandó a su heredera a que entregara a dicha congregación "una casulla violada bordada en oro, la mejor que tengo, y la caja de muertos con su cojín y borlas". Es un extracto de los protocolos escritos por Manuel del Castillo Espinosa en 1833. La heredera era su prima hermana María de las Nieves Díaz Calderón. Suponemos que esta alhaja a la que se hace mención es la misma pieza a la que nos referíamos anteriormente.
Hasta 1866 de esta procesión se ocupaba la extinta Cofradía de San Pedro. Actualmente acompaña el paso la única cofradía de España que es, simultáneamente: Cofradía de Cargadores, Banda de Cornetas y Tambores y Masa Coral, la "Cofradía de Cristo Preso y Las Lágrimas de San Pedro". Fue fundada el 14 de abril de 1992. Los cofrades lucen túnica granate con cíngulo de soga de esparto y capuchón beige con su insignia en el centro, bordada en oro sobre fondo de terciopelo morado. Durante la segunda mitad del siglo XX hasta 1996 acompañó también a este paso la "Cofradía del Santo Sepulcro" (fundada el 11 de marzo de 1957).

EL GRUPO ESCULTÓRICO Y LA PROCESIÓN

Actualmente, ambas esculturas desfilan procesionalmente en la noche del Lunes Santo a las diez de la noche por las empedradas calles del centro de la capital palmera. Excepcionalmente la comitiva procesional abandona la Parroquia Matriz de El Salvador, al igual que lo hace el Santo Entierro, por la portada trasera (construida en 1600 por el cantero Pedro Hernández). Anteriormente lo hacía por la tarde de ese mismo día en la llamada "Procesión de los Niños". Mucho antes salía en el Martes Santo.
Una curiosidad de tantas generada de esa procesión, es la que nos relata Francisco Lugo en su obra sobre las riñas de gallos en la ciudad. Allí se cuenta cómo José Díaz Sicilia -famoso purero de San Sebastián y reconocido como el mejor confeccionador de globos de papel para las fiestas de La Naval y San Francisco- era también un gran aficionado a las riñas de gallos. Decía que esta afición le venía porque nació un Martes Santo, cuando iba pasando la procesión de "San Pedro con el gallo".

Junto a ambas tallas se erige sobre una fina columna la escultura de un magnífico gallo (de 1895). Se trata de una delicada obra del polifacético artista Aurelio Carmona y López (1826-1901), considerado quizá el mejor escultor palmero de la segunda mitad del siglo XIX. El futuro maestro se había iniciado en las Bellas Artes bajo la influencia de su tío, el Cura Díaz. Rodríguez Lewis nos indica que Carmona "por lo general, trabajó influenciado por las imágenes de Estévez (aunque se distanció al final de su obra), por lo que resulta hasta lógico que se pensara en él para completar modestamente el grupo escultórico". Representa al gallo que cantó tres veces tras la negación de San Pedro, según las Sagradas Escrituras. Por ello, se conoce popularmente como la procesión de "San Pedro y el gallo". De roja cresta y cola oscura, se le presenta con el cuello estirado, pecho hinchado y pico abierto, como si cantara. Una representación que viene desde el Renacimiento y una iconografía que fue muy frecuente en la época paleocristiana.

El grupo escultórico sigue la misma tipología y características que el realizado para la cofradía del mismo nombre en la parroquia de la Concepción de La Laguna en 1814. En ambos casos se destaca el alto grado de expresividad conseguido, si bien, todos los expertos afirman que el de Santa Cruz de La Palma es la mejor obra del genial Estévez. El "Señor del Perdón" está entronizado en el centro de la escena, a su derecha aparece el Apóstol arrodillado con las manos dirigidas hacia el Cristo implorando perdón y, a su izquierda, se coloca el gallo.
Rodríguez Lewis nos recuerda que en nuestra ciudad no han proliferado los pasos procesionales compuestos por varias figuras, como las que nos ocupa, ya que "tal vez por influencia andaluza, se prefieren los de imagen única o a lo sumo de apenas tres figuras".

La procesión comenzó a salir el Lunes Santo de 1957, dejando su tradicional día de Martes Santo a la procesión del "Cristo de La Columna" y la "Virgen de la Esperanza" desde Santo Domingo, para así continuar el exquisito orden cronológico de los pasos de esta ciudad.
A ese respecto, el Diario de Avisos de 31 de marzo de 1928 recogía: "Martes Santos: […] a las cinco de la tarde Vísperas, y terminadas éstas saldrá la procesión del Señor del Perdón y al regreso al templo habrá sermón". En la edición de El Tiempo de 25 de marzo de 1929, se leía que la procesión tendría lugar a las 20:00 horas. En el Diario de Avisos, durante la Semana de Pasión de 1955 anunciaba que la procesión sería el Martes Santo a las 19:30.

El paso del Perdón llegó a ir acompañado por la imagen anónima de la "Virgen de Los Dolores" del grupo del flamenco de "Los Mulatos" de la misma iglesia y fechada en torno a 1600.

Así, por ejemplo, en el Diario de Avisos de 9 de abril de 1960, se lee: "Lunes Santo. A las 7:30 de la mañana, Misa rezada; a las 9, Misa cantada en honor al Señor del Perdón; a las 6:30 de la tarde, procesión del referido Paso y de la Santísima Virgen de los Dolores, acompañados de la Cofradía del Carmen y de la de los Siete Dolores".

Comenzó desfilando por la tarde, trasladándose al horario actual, diez de la noche, en 1968. Ortega Abraham escribía en ese año: "contaban siempre con la regocijada presencia de la población infantil. Este año, las procesiones aludidas se han trasladado a las últimas horas de la noche. La medida, que priva a los chiquillos de una de sus tantas distracciones, creemos francamente que redundará en beneficio de las dos razones que las hacen durar: devociones añejas y manifestaciones espectaculares".

Las piezas musicales que son interpretadas por la Banda San Miguel durante esta solemne y majestuosa procesión son: Santos Lugares (Ricardo Dorado), Sueño Eterno (J. Teixidor), Tan Linda y Sanguis (Pérez Ballester) y Lola, todas ellas de origen peninsular.

EL MOTETE "ET RECORDATUS EST PETRUS"

Las procesiones de la suntuosa Semana Santa de la capital palmera, allá por los años 30 a 50, eran muy sentidas por una gran parte del pueblo asistente a las mismas, debido, en buena parte, a los magníficos motetes que se interpretaban.

En aquella época, las procesiones "visitaban" todos los templos importantes de la ciudad, y durante el descanso en su interior se interpretaban estas piezas, una para cada día de la semana. Se trata de una breve composición musical artístico-religiosa, a voces, formada generalmente sobre algún texto de las Sagradas Escrituras, destinadas a ser cantadas en las iglesias. En nuestra ciudad se llegaron a interpretar a la salida, a la entrada y en los descansos de las procesiones en el interior de las iglesias. Las visitas eran breves como breves eran los motetes. Alguna vez también se interpretaron desde algún balcón o en el atrio del Ayuntamiento, etc.

Escribía Van-de-Walle en 1959 que, "por su piadosa naturaleza, centenaria antigüedad y profundo sentido litúrgico, los consideramos tan propios y tan nuestros llenando esta manera de ser nuestra, que venían a constituir una de las características propias e inconfundibles de aquellos sagrados días, de inolvidables recuerdos y emociones, transcurridos en La Palma…"
Los intérpretes tomaban algún refrigerio en el tránsito entre iglesias, y una muchedumbre de chiquillos (dicen nuestros padres), seguían la procesión entre los sones de las bandas de música.

Como nos recordaba Luis Cobiella, en sus apuntes sobre este tema en el programa oficial de Semana Santa de 1997: "Tenían la singularidad de no ser demasiado palmeros, quiero decir fáciles a dúo en tercera, salvo el del Jueves Santo; por el contrario, ofrecían conatos de contrapunto y voces en distancias severas: intervalos de quinta, o de cuarta; los modos eran, en general, menores, tal y como exigía el clima de Semana Santa".
Al majestuoso paso del "Cristo del Perdón" le correspondía el lamentoso motete escrito por el sacerdote Manuel Díaz, Et recordatus est Petrus (Y recordó Pedro).

Cobiella Cuevas continuaba describiéndolo con estas palabras: "comenzaba como In Monte Olivete, con un leve y breve contrapunto: voz primera mantenida sobre una misma nota mientras se movía la segunda; pero, a diferencia, su modo era menor y su clima lamentoso, sólo alterado un instante cuando se decía gallus cantat o flevit amare; expresión que concluía, curiosamente, en la dominante y nos dejaba una pregunta o una pena que teníamos que compartir y continuar interiormente, más allá de la música. Una pregunta y una pena por la infidelidad que, finalmente, no se entiende en el contexto en que se inició la pregunta".

"Et recordatus est Petrus verba Jesu qui dixerat: ‘Priusquam gallus cantet ter me negabis…""
("Y Pedro recordó las palabras de Jesús, que le había dicho: ‘Antes de que el gallo cante me negarás tres veces…"").

BIBLIOGRAFÍA

Apurón. Revista de la Concejalía de Fiestas. Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, nº 2, Santa Cruz de La Palma, Abril-Mayo 2000.
CABRERA BENÍTEZ, Domingo. «Noche de Esperanza». Programa Oficial de la Semana Santa 2001. Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 2001.
COBIELLA CUEVAS, Luis. "Los Motetes de Semana Santa". Programa de Semana Santa, 1997. Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1997.
"Cultos de la Semana de Pasión", Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma, (1 de abril de 1955 y 9 de abril de 1960)
FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José. «Notas históricas de la Semana Santa en Santa Cruz de La Palma». Diario de Avisos, (27 de marzo de 1963).
FUENTES PÉREZ, Gerardo. Canarias: el Clasicismo en la Escultura, Aula de Cultura de Tenerife, Excmo. Cabildo Insular de Tenerife, 1990.
LEOPOLD PRATS, Fernando. «Semana Santa», Programa Oficial de la Semana Santa, 1998. Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1998.
PERESTELO PAZ, Águeda. «La Banda de Música en la Semana Santa», Programa Oficial de la Semana Santa 2001. Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 2001
PÉREZ MORERA, Jesús. Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad. CajaCanarias, Santa Cruz de Tenerife, 2000.
RODRÍGUEZ ESCUDERO, José Guillermo. «Semana Santa en Santa Cruz de La Palma», Diario de Avisos, (4 de abril de 2006)
– Idem. "¡El Señor del Perdón!", Programa Oficial de la Semana Santa de Santa Cruz de La Palma, Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 2006
RODRÍGUEZ-LEWIS, J.J.. Apuntes sobre la Semana Santa de Santa Cruz de La Palma, Mas Canarias, Seguimiento de Medios y Comunicación, 2005
RODRÍGUEZ PERDOMO, Pedro. «Una visión personal de la Semana Santa». Programa Oficial de la Semana Santa, 1998. Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1998
TRUJILLO RODRÍGUEZ, Alfonso. El retablo barroco en Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 1977.
VAN -DE -WALLE Y CARBALLO, José. «Nuestros motetes de Semana Santa», Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma, (20 de marzo de 1959)

Scroll al inicio