Al volcán Teneguía

Aún nos lame el rostro tu recuerdo
En cada anochecer llegan reflejos
del inmortal efluvio de tus huesos
perfil de llamas que en la memoria oscilan

Aún nos rondan tus fantasmas agoreros,
de aquel ronquido nos quedó su eco,
zigzag de humo, fuego, magma y cenizas,
tristes notas sangrando entre mis versos

De raras amapolas vestiste aquel otoño,
bordaste el cielo con hebras encendidas,
racimo desbordado en su bravura
canto iracundo, relámpago y herido

Aún nos lame el rostro tu recuerdo
cuando duermes silencioso entre tus alas
con tu frente en desolada espuma
y entre tus grietas
el eco de gemidos que aún sangran.

 

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