Como todas las grandes estrellas, Alejandro Fernández también tiene sus manías y durante su estancia en la Isla (vino en jet privado el miércoles por la tarde y se alojó en el hotel Taburiente) pidió un agua especial que se tuvo que traer de Tenerife expresamente para él porque aquí no se encontraba en ningún sitio. Pero también nos han contado que el artista quería una marca de coñac determinado, que tampoco había, aunque al final no fue necesario traerlo de fuera para respiro del Patronato de la Bajada.







