Al púgil Ken Norton, campeón del mundo de los pesos pesados, que le rompió la mandíbula a Muhammad Ali, en una épica batalla ganada a los puntos en doce asaltos, y que no interpretó a Apollo Creed porque, a su lado, Stallone habría parecido un pigmeo: in memoriam
El 24 de marzo de 1975, cinco meses después de haber recuperado la corona mundial de los pesos pesados, en Kinshasa, Zaire, derrotando contra todo pronóstico al hasta entonces inexpugnable George Foreman, Muhammad Ali puso por vez primera en juego su reconquistado cetro ante un don nadie. Se trataba de un descomunal púgil blanco, Charles "Chuck" Wepner, que, con treinta y siete años de edad y unas cuantas libras de carne de sobrepeso, poseía un gris historial de una treintena de victorias (la mitad de ellas por K.O.), una docena de derrotas y algún que otro combate nulo.
Que un boxeador de tan poco talento como proclive a sufrir aparatosos y sangrientos cortes en las cejas llegase a disputar el título de campeón absoluto ante una de las mayores leyendas que ha conocido el cuadrilátero sólo es achacable a las innumerables zonas de penumbra que envuelven a este gran (y, en muchos aspectos, repugnante) negocio disfrazado de práctica deportiva.
El caso es que Wepner, un asiduo a las peleas celebradas en clubs privados y alejadas de los focos y de las grandes ganancias, compareció como víctima propiciatoria ante un Ali que, ávido de dólares y de gloria, trataba a toda mecha de recuperar el tiempo y el dinero perdidos durante los casi cuatro años en los que el Gobierno norteamericano le impidió ponerse los guantes, debido a su negativa a ser movilizado para la guerra de Vietnam.
Consciente de su infinita superioridad, Ali se presentó al combate contra Wepner fuera de forma, mientras que su rival intentó aprovechar al máximo la oportunidad de su vida. Con las apuestas en contra (treinta a uno), el púgil originario de Nueva Jersey aguantó durante ocho asaltos las tibias acometidas del campeón, quien, en el noveno round, sufrió un ligero traspiés, tras recibir un, en apariencia, inofensivo golpe en el costado izquierdo, y cayó a la lona. En medio del estupor general, el árbitro, Tony Pérez, inició la cuenta de protección y un perplejo Ali se levantó en seguida. Luego, presa de un ataque de furia, no exento de su habitual teatralidad, se abalanzó sobre el pobre Wepner, cuyo cuerpo se convirtió, durante los siguientes siete asaltos, en un saco de arena.
Desecho, literalmente empapado en su propio sudor, con el rostro tumefacto y la piel cubierta de cardenales, el bravo boxeador de Bayonne aguantó en pie justo hasta casi el final, cuando hincó la rodilla, a falta de diecinueve segundos para que sonase la campana, y fue derrotado por K.O. técnico.
La pelea no habría pasado a la historia del pugilismo de no haber contado con un espectador de excepción: un oscuro actor que no había conseguido ningún papel relevante en años, que había hecho porno blando para poder comer, que malvivía en un apartamento minúsculo y que había visto cómo rechazaban una y otra vez todos los guiones que escribía de su puño y letra.
Inspirado por el combate entre Mohammed Ali y Chuck Wepner, Sylvester Stallone completó la historia de Rocky en apenas tres días y, un año después, el film se alzaba con el Oscar a la mejor película del año.
Aunque se rodó con un ínfimo presupuesto, inferior a los dos millones de dólares, el largometraje cautivó a decenas de miles de espectadores en todo el mundo, que se conmovieron con las peripecias de un personaje entrañable, algo tosco y sin muchas luces, que vivía en la pantalla una versión proletaria (y un pelín cutre) del cuento de Cenicienta y que encontraba el amor verdadero entre los brazos de una frágil dependienta de una tienda de mascotas, tímida, miope y encantadora (maravillosa interpretación de Talia Shire, hermana en la vida real del cineasta Francis Ford Coppola), con un hermano bruto y grosero (encarnado por un soberbio Burt Young).
Vista hoy Rocky es un pequeño gran film (rodado con asombrosa economía por el realizador John G. Avildsen), una fábula realista que muestra una ternura y una compasión inhabituales en la ficción cinematográfica y televisiva contemporáneas. En ese sentido, algunas de sus más memorables secuencias (el paseo de la pareja protagonista por una pista de hielo vacía, el duro entrenamiento diario al que se somete el sorprendente aspirante al título -con la sesión de "saco" en el interior de la cámara frigorífica, entre piezas de ternera- o el extraordinario diálogo que sostiene el púgil con su anciano entrenador, que viene servilmente a ponerse a su disposición después de haberle rechazado con anterioridad -el fabuloso trabajo del secundario Burgess Meredith merecería un artículo entero-) hacen olvidar la precariedad de medios e incluso nos convencen de la autenticidad de un combate final donde los dos intérpretes (nadie puede imaginar un mejor rival para Rocky que el Apollo Creed de Carl Weathers) se emplean a fondo en una coreografía (dirigida por el propio Stallone) que aún ruboriza a los puristas del boxeo.
Este curso académico tengo la inmensa fortuna de colaborar con el compañero de Historia, Roberto Merino (como yo, también periodista metido en este berenjenal de la enseñanza), a la hora de dar clases de Lengua a un reducido grupo de pibes de Primero de ESO: repetidores, perdedores y perdedoras, con la autoestima por los suelos y unas no muy optimistas perspectivas sobre sí mismos.
Con el propósito de aligerar las sesiones lectivas y de que se empapen de celuloide de calidad (y, asimismo, de buenas intenciones) los viernes los dedicamos a ver ciertos films que puedan aportarles algo a estos chicos y chicas que se encuentran tan perdidos en la plenitud de su adolescencia. Después de visionar El show de Truman y En busca de la felicidad, esta semana le ha tocado el turno a Rocky Balboa, el último capítulo de la saga que Stallone ha dedicado a su criatura preferida. La idea de disfrutar de este acertado y emotivo colofón a una de las series cinematográficas más coherentes que uno recuerda vino de uno de los propios alumnos, Cristopher Zamora Goya, quien confesó que es un verdadero fan de todos los largometrajes anteriores y que suele enchufarse en los cascos el inolvidable leitmotiv de Bill Conti cada vez que sale a entrenar y emprende la solitaria travesía del corredor de fondo.
Y uno mira a Cristopher, que es bajito, revoltoso, irascible y que en ocasiones se deja arrastrar por unos demonios que ni siquiera él mismo atisba, y descubre que el secreto para que la historia de Rocky siga resultando aleccionadora en un mundo en el que todo parece derrumbarse radica, precisamente, en aquello de lo que más orgulloso se siente su creador y que ha sabido explicar con muy atinadas palabras:
"Como cineasta he hecho muchas cosas de las que incluso me avergüenzo -asegura Sylvester Stallone-. Pero si de algo estoy satisfecho con respecto a mi carrera es que nunca he traicionado a mi personaje y he tratado de mantener intacta su integridad".










COMENTARIOS (15)
Siempre un placer. Felicidades, maestro.
Ya sé que una cosa no excluye a la otra, el periodismo a la docencia, ni la docencia al periodismo. Ni mucho menos.
Aún así, cuando leo un artículo como este (como todos los suyos, para qué carajo excluir ninguno), me digo por lo bajito: "qué hará un personaje como éste, dando clase a pibes pasotas en un instituto perdido"… Sin terminar la frase, recupero el tino y le doy vuelta a la frase: ¡Qué suerte han tenido los pibes de este imprescindible instituto, poder contar con un profesor como éste!
Qué se joda el periodismo.
Mil gracias, Pedro Luis. Usted le sube la moral al más desalentado. Gracias, de corazón.
Por lo general en los tiempos que corren me sucede que casi todo lo que leo se me inclina hacia la vertiente social de día a día.
El artículo con el que nos deleita esta semana Don José Amaro, entiendo que al mismo tiempo nos desafía a ver si somos capaces de intentar que destile algunas gotas más de su valioso néctar.
Lo intentaré, aunque vea el panorama bastante sombrío.
Consigue Stallone redimir con su serie a este tipo de ciudadano que otras películas americanas retratan como el "loser", el perdedor.
Es tremenda la frecuencia con las que los americanos y sobre todo los jóvenes utilizan este adjetivo , "h´is a loser" dicen de un compañero de clase o de trabajo que no es tan brillante como los "winner", los que, en la sociedad tremendamente competitiva en la que viven son más brillantes, llegan más lejos, venden más.
Por lo general el "loser" está destinado a sobrevivir como pueda, al menosprecio mal disimulado, o a lo peor, a la delincuencia.
Pero mejor vamos a por la realidad. A los pibes repetidores de primero de la ESO.
Cuando por la razón que sea te topas con la cruda realidad de muchos de los adolescentes y jóvenes de nuestros barrios, que formando corrrillos en las esquinas pasan el tiempo muerto con las ilusiones por los suelos y adoptan una actitud de desesperanza, empiezas a ver un aspecto de nuestra querida Canarias que cabrea y asusta al mismo tiempo.
La "sociedad canaria" les ha fallado, les a dado a entender cuando eran niños que disponíamos de un paradigma al que agarrarse que le llamaba futuro y le hemos dado con la puerta en las narices.
Que pena tiene que darle a los profesores que ven que el grupo de perdedores es grande y si nadie lo remedia va a ser mayor, porque no vemos caminos en el horizonte por los que podamos enseñarles a caminar.
El más grueso nubarrón que veo en el horizonte lo acabo de leer en La Provincia el semana pasada.
Dice el reputado economista Arecibia Rocha, que debido a la desmedida cantidad de emigrantes que legítimamente por su parte, se instalaron en Canarias, en los últimos doce años, el diseño de la pirámide demográfica actual predice que en los próximos cuatro años, varios cientos de miles de jóvenes estarán en condiciones de incorporarse al mercado laboral. Como el número de jubilaciones por razones obvias será mucho menor, y como no hay razones serias para creer que vaya a haber ningún sector capaz de producir suficientes empleos, a partir de 2.016 podríamos estar por encima del medio millón de parados.
Yo no soy demógrafo ni sociólogo pero que va a ser de una masa de desempleados por encima del 40 %?.
Recuerdo un artículo semejante del mismo economista de hace cinco o seis años. No contando con la crisis, pero considerando que la vaca del turismo no seguiría creciendo, sino una normal estabilización y por ende parada de la construcción desenfrenada, ralentizaría la creación de nuevos empleos.
Vaticinaba el observador economista la cifra de trecientos mil parados para el dos mil catorce.
En aquel momento la población canaria se iba aproximando a los dos millones. Hoy somos dos millones trecientos mil y los parados cuatrocientos mil.
Hay muchos barrios y poblados construidos con mucha prisa y mal gusto, donde esta noche habrá muchos adolescentes que lo verán todo negro al ver a sus padres reunir lo que pueden para darles de cenar.
Esa es la pura realidad que no es capaz de mover ni un pelo a nuestros próceres que lejos de preocuparles el asunto, piensan que de peores hemos salido y no hacen nada aparte de mirar por sus propios intereses.
Vergüenza de país que no es capaz de sacudirse de encima tanta indolencia.
Decía la Sra. Cospedal ayer que Canarias tiene mucha suerte al contar con un político como el Sr. Soría en el Gobierno, que seamos optimistas mirando al futuro que nos aguarda.
Cuando oigo a una alta dirigente de este país decir tales cosas sin dignarse explicar ni lo más mínimo en que consiste el milagro que nos va a hacer el Sr. Sria, si que creo con bastante razón que en el fondo nos consideran una manada de "bobotiezos" como dicen los barloventeros.
Perdonen la extensión desmesurada pero me ha valido de terapia, pues creo que es urgente hacer algo y nadie se mueve.
El cine, gran recurso para alumnos a quienes las últimas horas de los viernes, asisten en el mejor de los casos en las clases con absentismo, a través de un genial prólogo, ya reiterado en éste blog, ante la figura de un grande entre los grandes, como Mohammed Alí, a quién emuló un actor no precisamente brillante como Stallone, en la película que lo alzó a la fama.
Buenas noches. Saludos cordiales.
Muy buen comentario Don Pedro Luis, y absolutamente necesario y merecido para el articulista. Como se expresa hoy la gente joven, es una autentico CRACK. José Amaro, felicidades y un fuerte abrazo.
Jose, no lo dudes: eres un gran escritor, eres un gran periodista, eres un gran profesor, eres un gran cinéfilo. Sólo te ha faltado practicar el boxeo. De haberlo hecho, podrías haberte convertido en un gran boxeador. ¿Tú qué crees?
D. Amaro, es de admirar su esfuerzo por suscitar algún interés en algún alumno de los que le ha tocado a usted. Pero me descorazona la mera existencia de esa legión de chicos que tengan, como usted bien dice “repetidores, perdedores y perdedoras, con la autoestima por los suelos y unas no muy optimistas perspectivas sobre sí mismos”. Otros muchos profesores que conozco describen situaciones idénticas en sus alumnos.
En la generación de sus padres, o cuando nosotros estudiamos, no existían. Al menos no en esa cuantía. ¿Acaso la “raza” ha degenerado y los chicos de hoy, en tan solo una generación, tienen genes radicalmente distintos a sus padres? Pues no lo creo. Son los poderes públicos los que han propiciado esa situación, como tantas veces he dicho y no me voy a repetir continuamente.
Me descorazona el hecho de que esos chicos, en edades en que uno se iba a comer el mundo, se resignan a ser una suerte de carne de cañón de los aprovechados que existen en nuestra adocenada sociedad.
Estimado (no es un formalismo) “Estaca”: Imagino que hay profesiones en las que aún “descorazonados” pueden sobrellevarse. No incluyo en ellas a la enseñanza, o nos “motivamos” o nos “deprimimos” hasta la baja, hasta la muerte, laboral al menos. ¿No cree mejor lo primero?
Bien se sabe que el “apostolado” es una tarea ardua. Pero siempre ha habido religiones, y éstas precisan de apóstoles. La educación tiene mucho de religión, mejor si es plural… Y el mundo sigue, señal inequívoca de que el descorazonamiento no es total.
Ya lo sé, todo el mundo, antes o después se cansa, se descorazona y muere. Pero cuánto más tarde, mejor para la vida. Peor para los “poderes públicos” que ¿pretenden? nuestro descorazonamiento. Qué se mueran ellos, si les gusta.
De entre esos pibes “repetidores, perdedores y perdedoras, con la autoestima por los suelos y unas no muy optimistas perspectivas sobre sí mismos”, también salen los “mejores”. No hay nada más bonito ni satisfactorio, que encontrar y rescatar a uno, mejor a dos o tres…
Llevo peor a los “pijos acomodados” elitistas, que por el hecho de ser quienes son, mantienen “unas muy optimistas perspectivas sobre sí mismos”. No somos perfectos.
Estoy convencido de que no somos iguales los jóvenes que estudiamos en los sesenta o setenta, que los jóvenes de hoy. Somos diferentes y nos movemos por diferentes motivaciones. Los tiempos cambian y con ellos las circunstancias que modelan nuestra personalidad y también cambian nuestros paradigmas. No somos comparables por muchos motivos.
Lo he visto en mis hijos y no son ni peores ni mejores, pero si diferentes.
Cuantos palmeros en proporción a la población estudiábamos en los sesenta o setenta?
Pues entre los que estudiaban en La Palma, Tenerife y Las Palmas, no creo que ni un 10 % de los que estudian hoy.
Y cuántos conejeros y majoreros o jóvenes de "los sures", donde no existió en efecto Venezuela?
Cuántos de Fasnia, El Escobonal o el Porís de Abona ? Y de Taganana o El Castillo del Romeral?
Como bien decía el Evangelio, no le podemos exigir lo mismo al que recibió 10 talentos que ninguno,
ni que pudieron poner la vela en lo alto para ver mejor, pues es posible que no tuvieran ni palmatoria ni celemín.
Aparte de eso, hijos pródigos también han existido, existen y existirán, pero eso es harina de otro costal.
Por suerte siempre hay una parte de la especie que acumulan talento, determinación y fuerza para comerse el mundo, aún que no reciban mucha ayuda, pues suelen perpetuarse con la especie, afortunados ellos. Estos también los describía Darwin.
Y así es la cosa.
Igualmente estimado D. Pedro. Yo no me siento descorazonado por estar en la misma situación de D. Amaro, que no lo estoy.
Me siento descorazonado simplemente como ciudadano al constatar esa anomalía en el funcionamiento del sistema, así como por la imperturbable actitud irresponsable de los políticos.
No me sirve que unos profesores dedicados y entusiastas hagan lo indecible por rescatar algunos pocos alumnos de esa situación de desesperanza.
Me sirve que los poderes públicos adopten las medidas para que esos alumnos que por haber nacido en unas familias determinadas, formen parte de ese grupo enorme de alumnos a los que se refiere D. Amaro. ¿nuestros chicos son más tontos que los nórdicos, por ejemplo (5 % de repetidores frente a un 33 % en nuestro caso?
Ahora acaba de salir los resultados del informe PISA realizado a mediados de 2012. Prácticamente igual de mal que los anteriores, a excepción del aumento de la brecha entre los resultados de los alumnos que pertenecen a familias cuyas condiciones socioeconómicas son buenas y los de los que pertenecen a grupos sociales más desfavorecidos. Todo eso en un país que dedica un 15 % más de dinero a la educación que la media de la OCDE y que en una década se ha aumentado un 35 % los presupuestos de Educación. ¿qué hacen con ese dinero los administradores públicos?. Pues eso mismo que usted está pensando ….
"Estaca", le sigo estimando. Ahora más, si cabe, tras adivinar "lo que pensamos"…
Compartimos con sincera preocupación y compromiso ese "descorazonamiento ciudadano que nos comenta".
En este mismo medio he comentado mis pensamientos, relacionados con la educación, y como usted nos ha dicho no es cuestión de repetirse en exceso. Terminaríamos, además, con el generoso aliento de don José Amaro.
Saludos cordiales y gracias a todos por la terapia de grupo.
Interesantísimo debate, en el cual me resistía a participar, porque verdaderamente, también lo sufro en primera persona, y me proporciona a su vez un dolor de cuello como consecuenciade la impotencia que a uno le asiste.
Se podría analizar desde diferentes puntos de vista, aunque el informe PISA, deja meridianamente claro, que incluso en aquellas Comunidades Autónomas, en donde las expectativas de trabajo son mejores, aumenta el éxito en el rendimiento escolar. Tal el es caso del País Vasco, Navarra, Aragón… e incluso Madrid. De la misma forma sucede en el resto de los países europeos exceptuando a Portugal, que está algún punto por encima, al igual que Italia, que nos precede. Las CC.AA ante citadas, si que están en la media de la OCDE. Observemos cual es la situación socio-económica en Canarias, que es lo que vivimos de cerca y más nos preocupa, y tendremos más motivos para el análisis. Asimismo, Canarias registra uno de los índices más altos de separaciones conyugales de España. Otra situación adversa. Una discriminación inversora por parte del Estado español, en algunos casos mucho menor respecto del resto del País. Otra situación adversa. Y si nos retrotraemos en el tiempo, en las dos últimas legislaturas socialistas, casi se dobló la inversión en Educación, llegando incluso a superar a la media de la OCDE, no así en términos de PIB.
Pero a mi entender con dos lagunas enormes, una de sistema interno y otra de modelo educativo. De sistema interno porque a lo largo de éste tiempo hemos asistido al mayor descrédito habido hacia el profesorado. Y particularmente lo achaco a la dejación por parte de los gobiernos socialistas respecto del reforzamiento no sólo de la autoridad del docente, sino de un sistema que dotara de mayor coherencia la labor del mismo. En éste aspecto he de reconocer que con el PP se ha mejorado. A pesar que se ha disminuido en casi 5.000 millones de euros los presupuestos dedicados a Educación. Se han invertido cantidades ingentes en ordenadores, pero lastimosamente funcionan a buen rendimiento apenas la mitad de los mismos, con un sistema obsoleto de software que se ha ha ido parcheando, lejos de cambiarse totalmente. Las incidencias por ello son notables y en ocasiones, desesperantes.
Y con respecto al modelo docente, a mi entender, el haberse "cargado" la antigua FP, dio un golpe mortal al sistema educativo español. Así por ejemplo la cantidad de individuos con graduaciones medias en la OCDE, supera en casi 20 puntos porcentuales las habidas en España, en donde apenas llega a un 65% frente a un 84% en Europa. Aquí, o salimos licenciados, o nada de nada. Poco parece que han aportado el sistema de titulaciones de Grado Medio y Superior que ha sustituido al anterior de la FP. Y creo humíldemente que por ahi también se debería ahondar.
Dice igualmente el informe PISA que muchos de los fallos que se detectan en comprension lectora provienen desde la Educación Primaria. Y yo me pregunto ¿Cuál es el puesto que ocuparía España actualmente en cuánto a lectores?. Porque, y permítanme hacerles una consideración personal: una de mis hijas es Economista y al hacerle hace bien poco la observación de la lectura, me dijo taxativamente que ella era ignorante en muchas cosas, excepto en su campo. Habrán observado acerca de sus manifestaciones, que no lee absolutamente nada. Ni un triste comic. Y no será porque no lo haya vivido en casa. Porque no se lo haya inculcado e incluso sugerido convenientemente ¿…?.
No es necesario que echen una hojeada en cualquier sala de espera de un aeropuerto europeo si tienen la oportunidad de hacerlo. Con hacerlo en cualquiera de nuestras playas, tienen de sobra: hagan una comparativa respecto de los turistas y los nativos que están leyendo mientras toman el Sol. La conclusión créanme que es descorazonadora. Y asi…
Si a todo ello añadimos la presión a la que se le somete al profesorado, al que ya no se le permite ni el derecho, o la fatalidad de padecer un dolor de muelas, so pena que te lo detraigan de tu nómina en caso de ausencia laboral. La supresión que se avecina de los programas de refuerzo para esos alumnos a los que hacía mención José Amaro. Y por encima de todo eso, la necesidad acuciante de un verdadero Pacto de Estado por la Educación. Esto tampoco sucede en Europa. Aquí llevamos ni sé cuántas Leyes Educativas. Que se cambian según el color del gobierno gobernante. ¿Y cuál ha sido el resultado?…
¿Qué quieren qué les diga? Ni de "furbo" quiero saber a lo largo de los días venideros.
Buenas noches. Saludos cordiales.
No es mi intensión entrar en controversia con tan distinguidos compañeros de foro, pero no me resisto a hacer una puntualización al comentario de "estaca" en el animado y amigable debate que junto con PedroLuis se tienen entre manos.
Si de algo les vale de ayuda les paso algunas cifras que he comprobado que al parecer están un apenas exageradas.
Los países de la OCDE dedican una parte de su gasto público a la educación como es natural.
Ténganse en cuenta que son números relativos al porcentaje del PIB de cada país (este sí unificado en $), que dedique a gasto público, cosa que también varía de país a país.
Porcentaje de gasto en educación sobre el total del gasto público de cada país.
Media de OCDE ……….. 12.9%
UE ……………………… 11.7
España ……………… 11.2
Dinamarca ……………. 14.9
Suecia ……………….. 13.1
Finlandia …………….. 12.4
Suiza ………………. 16.7
Belgica …………………. 12.8
Polonia ………………. 11.8
Francia …………….. 10.6
Chepublica Checa 10.4
Portugal 11.2
Repito.
Ha de tenerse en cuenta que esto son números relativos o sea que el PIB es diferente así como el porcentaje del PIB que cada país dedica a gasto público. España no es de las de mayor PIB como es obvio, además de no ser de las que más porcentaje del total dedica al gasto público, cosa muy a tener en cuenta a la hora de comparar, pues es más el 1 % de algo, que el 10 % de nada.
Esto si que es un poco más directo, aunque sin dejar de ser números relativos a la diferente riqueza de cada país.
Porcentaje de gasto sobre el PIB total de cada país que dedica a educación
Media OCDE 5.4 %
UE. 5.3
España 4.7
Noruega 9.0
Suecia 7.1
Dinamarca 8.4
Finlandia 6.4
Italia 4.7
Chile 4.7
Republica Checa 4.2
Eslovaquia 4.0
Grecia 3.6
Paises que dedican entre 5 y 6 %
USA, Reino Unido, Polonia Holanda, Israel.
Para mejor comprensión téngase en cuenta que así como Dinamarca tiene un PIB per cápita de 56.000 $, Holanda tiene 46.000 y España 29.000. y Portugal 20.000
Yo creo que la inteligencia de los individuos es semejante en cualquier país, pero de lo que estoy convencido es que hay algo que yo no he comprendido todavía totalmente que hace que las colectividades sean tan diferentes en eficiencia y no avancen tan rápidamente como nos gustaría que lo hicieran.
En mi opinión tiene mucho que ver con la idiosincrasia y trasfondo histórico de los pueblos, pues no en vano en España hemos perdido muchos varios trenes y estamos donde nos toca estar. Esto es una opinión muy personal que como es natural pudiera estar completamente equivocada. Lo digo porque me ha costado muchas discusiones donde nadie convence a nadie y yo lo achaco a que por las vueltas que da la vida he pasado la mitad de mi vida profesional entre Suecia y Africa Occidental, y cuando pasas mucho tiempo en realidades tan diferentes, sufras algún tipo de trastorno que hace que veas las cosas de una manera muy personal.
Y así es la cosa.
A propósito de datos, una webb donde están bien agrupados es
http://www.extoikos.es/n4/pdf/7.pdf
Hago referencia a ello porque después de que internet habita entre nosotros, este tipo de discusión no viene a cuento
Muy interesantes contribuciones Pintao & Pevalqui, con datos que enriquecen y fortalecen el conjunto de las reflexiones.- Saludos de nuevo para todos.
Son ilustrativos los comentarios que hace Pevalqui, se nota que sabe por donde le entra el agua al coco, como dicen los cubanos.
Da datos concretos y cuando opina, te da un razonamiento acorde y claro a los que no tenemos contacto directo con la educación, más que lo que observa o lo que lee, estas cosas las agradece.
Hay otro aspecto que se nota en los comentarios del Sr. Pevalqui, y es que se ve que tiene puntos de referencia, sobre todo cuando quiere sacar una conclusión comparativa de España con otros mundos.
Así da gusto. Saludos a todos.
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