Don Genaro

 

Don Genaro. Así nos dirigíamos a él quienes tuvimos la fortuna de tratarlo. En su querido pueblo de Mazo los más viejos lo llamaban Miguelito "el panadero" en recuerdo de su padre, que hacía pan y primorosas galletas de trigo, pero en Santa Cruz de La Palma se le reconocía, no sin admiración, como "la bomba atómica" (¿quién no conoce la anécdota?: siendo muy joven, en una prueba oral de reválida se explayó describiendo la composición de la bomba atómica, gesta de erudito precoz por la que habría de merecer nada menos que un sobrenombre con esdrújula). El caso es que sabía de todo un poco y sabía de todo un mucho porque leía y leía a cualquier hora, en su casa y en la calle, sentado y andando, para sí en voz baja y para los demás en voz alta, con la legítima ambición que mueve al autodidacta a aprehender el mundo.

Aunque a bote pronto algún cenutrio pudiera confundir esta insaciabilidad tan pintoresca de don Genaro con una manía de excéntrico, acaso remarcada por su torpe aliño indumentario (por supuesto le afloraban desde las entrañas otros rasgos machadianos más importantes, como la bondad y las gotas de sangre jacobina), todos sentíamos que su pulsión intelectual procedía de una raíz luminosa, compartida durante siglos, que aún atañe en parte a nuestra realidad de isla a la deriva. Quiero creer que se trata de la misma raíz que nutre el enciclopedismo ilustrado de Viera; la raíz de la que parte, en fin, el espíritu reformista del prócer Alonso Pérez Díaz, paisano de Mazo a quien don Genaro veneraba como el ejemplo más necesario de lucha por el bien común, sobre todo ahora que la partitocracia se come cruda a la democracia. Su patria, para entendernos, era la "Patria" que le erigió una estatua al Sr. Díaz, aquel párroco de mentón cuadrado que lo mismo fundaba una escuela laica que componía un motete o una filípica contra el absolutismo decimonónico.

Sí, claro que don Genaro llamaba nuestra atención, queriendo y sin querer. Un señor tan señor que amolda su carácter al don de la afabilidad, al compromiso de las ideas progresistas y a la búsqueda de conocimiento no puede pasar desapercibido en la birria de este país sin brújula que por abulia hemos ido entregando a los mediocres. Don Genaro, genuino lector peripatético, republicano hasta la médula, sabía también lo que cuesta recordar el peso de las palabras esenciales que reivindican la dignidad del hombre. A cada paso las repasaba en varias lenguas, vivas o muertas y hasta utópicas como el esperanto. Y lo hacía con timbre de pregonero, a la luz del día sobre las aceras, de traje y corbata y zapatillas de andar por casa, regalando el portento de su memoria de elefante, mirando por encima de las gafas con picardía risueña, contagiosa, que a partir de ahora hemos de echar en falta como un eco de la inocencia que nunca debimos haber perdido.

Una tarde de otoño, hace ya más de tres lustros, mi hijo Anelio, entonces un niño que empezaba en la escuela, me dijo a bocajarro: "Genaro es bueno". Íbamos de paseo por la Calle Real y acabábamos de charlar un rato en la esquina de El Puente. Allí mismo don Genaro nos había recitado en latín algunos versos de uno de sus admirados poetas clásicos. No recuerdo el motivo ni los versos ni el poeta, pero no tengo duda de que el niño escuchó aquello como la fórmula secreta de la felicidad.

Genaro es bueno. No puede haber mejor loa lapidaria.

Gennaro è buono. Genaro is good. Genaro est bon. Genaro ist gut. Áνθρωπος αγαθóς εστιν. Genarus bonus est. Genaro estas bone.

 

COMENTARIOS (13)

  1. Luis Saiz dice:

    Que bien lo has reflejado, querido amigo, exactamente así era Genaro Miguel; excéntrico, sí, por que esa cualidad solo la pueden detentar y ostentar los genios, y Genaro Miguel, Don Genaro o La Bomba Atómica era un genio, un sabio al viejo estilo del Renacimiento: sabía de todo; sabes bien que, cuando daba clases en su centro, el "Alonso" y tenía que cubrir la ausencia de algún profesor, el mismo daba la clase que correspondía, ya fuera de Física, Matemáticas o Química, siendo él Profesor de Humanidades; creo que no hace mucho tiempo le dió por aprender alemán y ya lo hablaba con los turistas germanos que se encontraba por el muelle; muchas veces le ví por cualquier rincón de la Calle Real leyendo a primera vista textos en latín o en griego clásico. Don Genaro se compró un piso para guardar en él exclusivamente los libros que ya había leído por que en su casa ya no le cabían mas.
    Genaro Miguel fue todo un auténtico genio humanista totalmente desaprovechado por esta sociedad tan hedionda que nos rodea.
    ¡¡Que pena!!
    Allá dónde esté le mando un gran abrazo.

  2. Queen dice:

    El tiempo vuela. Don Genaro, "el bueno", había muerto hace años, pero seguía presente en la ciudad…

    Fue ayer, o mañana, qué más da, los años me confunden… Calle Real arriba, ayudado por un bastón, seguía atento a un señor mayor, barba poblada y canosa, pinta de abuelo, que llevaba de la mano a su nietito en animada conversación… Al pasar por el palacio Salazar el abuelo se paró y con el bastón le marcó “refunfuñando” la huella de unos huecos (hechos con broca de las gordas) y que alguien con esmero había tapado… Y siguió hasta el Ayuntamiento… y apuntó a los bancos donde se sentaba con frecuencia don Miguel Genero, y selo contaba entusiasmado a su nietito, haciendo un retrato perfecto del señor que descubrió para los palemeros la "bomba atómica"…

    Casi sin darnos cuenta llegamos al Puente, ellos se fueron hacia El Mercado y yo, viejo y cansado, me había propuesto una vez más llegar a La Alameda… Justo al separarnos, oí al nietito que murmuraba: "Abuelo es bueno"… “tú sabes muchas cosas”… Los perdí, regocijado .

  3. Óscar Pérez Hernández dice:

    Me emociona leer esto tan bien relatado, pero sobre todas las cosas, tan real.
    Tengo el orgullo de poder decir que fuí una de sus alumnas.
    A pesar de no ser una eminencia en cuanto a los estudios se refiere, siempre sacaba un sobresaliente en latín, y no por mucho estudiar, sino por el buen incentivo que era asistir a las clases de este pequeño gran hombre.
    Nunca olvidaré su mirada sobre las gafas, mientras fruncía con fuerza los labios y tras asentir casi convulsivamente con la cabeza, pronunciaba su característico…"Esa es la cosa"
    Tampoco puedo ni quiero olvidar sus clases improvisadas de otras asignaturas, matemáticas, lengua, historia del arte…Daba igual, "le entraba a todo"
    Lejos de salir corriendo cuando algún profesor no llegaba a la clase, nos sentábamos a escuchar a este sabio hombre.
    Comenzaba a escribir con una tiza de tamaño considerable, cuando salía de la clase, la tiza era polvo y la pizarra un mapa de sabiduría.

    Nunca le vi enfadado, nunca fue estricto, todo lo contrario. Pero le respetábamos mucho. Y si, quizás algunas veces nos reímos de sus comentarios, o de sus múltiples gestos, pero nunca, al menos en mi caso, le falté al respeto.

    Me parece muy bien que personas como usted que saben escribir tan bien Sr. Anelio, se dediquen a rendir homenaje a este profesor que siempre estará en la memoria de quienes le conocimos.

    Rosa Rosae…Esa es la cosa…bshbshshabashá de la 2ª declinación…Buenos días señorita…
    Hasta siempre Don Genaro, hasta siembre Bomba Atómica!

  4. Luis Rollán dice:

    ¡Qué lástima!, como se nos van esos viejos sabiecillos, cuyo torrente de sabiduría es tan extenso que en ocasiones no les han dado tiempo de asimilarlo. Sobre todo los generosos y buenos como d. Genaro, de cuya magnífica descripción de comentario de texto de Anelio, se nos ha hecho familiar para tod@s los lectores. Incluso para quienes no lo conocimos como un servidor.

    Hasta luego. Buenas noches.

  5. Luis Rollán dice:

    Señorita Isora
    aguze su memoria: ¿No le he dicho en varias ocasiones que rosa /ae es la de la primera declinación y dominus/i de la segunda? ¿O no es así la cosa?

    Requiescat in pace d. Genaro

  6. José Amaro Carrillo Rodríguez dice:

    Lo triste de todo esto es que hoy los niños no reconocerían a un excéntrico en la calle, ni a un hombre bueno, ni a un republicano, ni tan siquiera a un hombre sabio. Lo triste es que hoy los niños no pasean por la calle. Están todos idiotizados y esclavizados por el teclado de sus teléfonos, donde se comen las palabras, mientras la vida pasa por delante de sus narices y la mediocridad echa raíces en su futuro. Y la primavera se va y viene y nadie sabe cómo ha sido.
    Magnífico epitafio, Anelio.

  7. Carlos Morales dice:

    Me parece que esta casi todo dicho.

    Efectivamente sabía de todo un poco Anelio, pero es que ademas Don Genaro sabia ser algo muy dificil para hoy en dia, sabia ser muy buena persona, simplemente porque lo fue y, eso es impepinable.

  8. ANTONIO MANUEL MARTIN RODRIGUEZ dice:

    Conocí a Don Genaro y lo traté mucho en largas y entretenidas tertulias en la Librería Trasera donde poco a poco me fue desplegando su conocimiento y sus geniales teorías, y también, poco a poco, fui admirando su bondad y socarronería. Sí, todo un personaje que para muchos flirteaba con esa estrecha línea que separa la locura de la genialidad. Con una memoria privilegiada que ha sido desaprovechada por las administraciones y menospreciada por esta sociedad que ni siquiera en su despedida decidieron arroparle. Hemos perdido la oportunidad de honrar a una persona, sí, con excentricidades, pero honorable y bondadosa. Probablemente nació fuera de época. 200 años atrás hubiese sido un gran humanista que hoy en día sería estudiado en nuestros libros de texto.

  9. Federico dice:

    A pesar de nuestra diferencia de edad nos conocíamos de toda la vida y el día que murió pensé, por muy frío que suene: "Qué pena que todo el conocimiento, las tertulias, las vivencias y anécdotas que atesoraba don Genaro se pierdan y no se hubieran podido transferir antes a un ordenador de memoria infinita". Él era único, como todos, sólo que un poco más.

    Requiescat in pace, como a usted le gustaba decir.

  10. anselmo pestana dice:

    La humildad y su inmensa sapiencia resumían su sabiduría. Lo uno le llevaba a lo otro y viceversa. Para muchos de nosotros fue una pena el no haber estado ahí para acompañarlo en su último viaje; pero esa presencia que Anelio expresa con maestría demuestra que don Genaro queda ahí en nuestros corazones. Un abrazo grande que surque mares y Estigias, con todo mi cariño para todos y todas. El mejor homenaje que podemos hacerle a don Genaro es estallar esa bomba atómica que tenemos de humanidad.
    Gracias, Anelio. Te abrazo.
    Antonio Arroyo

  11. jose enrique garcia leal dice:

    Mi querido Anelio: No conocí a D. Genaro pero al leer tu recuerdo me ha hecho pensar en uno de esos personajes de Gabriel García Marqués, quizás haya sido porque tanto Gabo como tú saben encontrar el alma de esos personajes entrañables

    Precioso….

    Mi abrazo apretado.

  12. Rita Martin dice:

    Don Genaro, o La Bonba Atómica, nombre que pudiera parecer poco respetuoso, pero que en boca de los jóvenes que lo conocimos, nunca fué, pasará a engrosar la memoria colectiva de la Palma, como personaje sabio y original.

    No me refiero a personajes relevantes por una u otra gesta, sino personajes entrañables que sin destacar demasiado del resto del pueblo, dejaron una estela de cariño y sabiduría entre los vecinos.

    Hay tantos ejemplos que sin duda darían para completar un libro.

    Sin ir más lejos, se me vienen a la mente dos o tres ejemplos:

    Juan Quinquén, Botazo. Murió con 103 años (y eso por que lo mató una guagua). Hombre de humilde existencia pero de juicios certeros y cultura sorprendente. Contaba la guerra e independencia de Cuba desde todos sus frentes en los que de uno u otro lado fué protagonista y agudo observador, partiendo de ser camillero en la únidad del Capitan Ramón y Cajal de quien hablaba con orgullo.

    Juan Murriaco, San Pedro. Hombre plifacético donde los haya y además buenísima persona.

    Lo mismo reparaba un retablo de siglo XVI, que afinaba los tubos de madera que daban maravilloso sonido a un órgano de iglesia, medio desvensijado.
    Lo mismo construía un sitema de movimiento para que empezando por una vieja máquina de cocer terminara convertido, después de pasar por difetentes poleas en torno giratorio de presición milimétrica del cual salían patas de mesa o barandillas de escalera que evocaban las columnas de Bernini.
    Quizás al llegar a casa todavía le quedaba inspiración para pergeñar un poema a la naciente primavera o unas décimas sobre la gran desgracia que tan de cerca le toco de la "corrida del Barranco en el Lanito". Lo mismo lo llamaban para partir una finca como agrimensor que para hacer de "hombre bueno" (mediador) para resolver un conflicto.

    Recuerdo a mi padre que siendo de ascendencia del norte, se desvivía hablando del maestro de Las Cabezadas que por los años veinte no sólo enseñó a los niños a leer sino a ser hombres de provecho y que dentro de lo que pudo siempre era el primero en mitigar las muchas desgracias que por aquellos años habían por aquellos pagos.

    Qué pasaba en los tiempos antiguos, que había más calidad humana o que el concepto de vivir era mucho más sabio.?

  13. mirando dice:

    "…la dignidad del hombre???" Ningún hombre que hable de la dignidad del hombre, es digno de tener dignidad, o sea , respeto de TODAS las personas.

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