Los sueños son como los vagones de un impuntual tren, cuando menos te lo esperas, para a tu lado y abre sus puertas. Puedes estar listo o no, puedes dudar o no: tu decides. Pero no tardes: si cierra las puertas y avanza, quien sabe, quizás nunca más vuelva a parar. Algunos se suben sin pensarlo y corren en pos de ese sueño dorado sin mirar siquiera al revisor.
Toni Ayala, mítico jugador grancanario del fútbol palmero (entre otros militó en el Mensajero y Tenisca), es uno de esos corredores de sueños de fondo: un apasionado del fútbol hasta las últimas consecuencias.
Se encontraba entrenando a la Unión Deportiva Las Zocas, enclavado en el grupo canario de la Tercera División, un modesto club del sur de Tenerife, cuando le llegó una oferta irrechazable para él: entrenar al Saint Eloi Lupopo, un club de la primera división de la República del Congo.
Habló con los dirigentes de Las Zocas sobre la posibilidad y no le pusieron trabas de ningún tipo. No es difícil imaginarse esta estampa: cuando alguien te habla con los ojos brillantes y desprende ilusión, solo puedes darle un abrazo y desearle la mejor de las suertes.
Y se embarcó en tan fascinante aventura. Poner rumbo a África a entrenar a un club del Congo, que además, jugará la Champions Africana. Con todas las dificultades posibles, pero con la mayor de las ilusiones. Tal como dijo antes de partir: "quiero hacerme un nombre en esto del fútbol que es lo que me gusta".
El Saint Eloi Lupopo es un club de la primera división de la República del Congo, país del África Central de unos 5 millones de habitantes. Los idiomas oficiales son el francés, el kikongo y el lingala. El club pertenece a la ciudad de Lubumbashi, de 1,5 millones de habitantes (es la segunda del país después de la capital, Brazzaville).
En Internet me encontré esta carta que Ayala envió para sus seguidores y sus allegados. Una preciosa carta donde cuenta el viaje, la llegada, el recibimiento y la preparación de la pretemporada en la vecina Zambia. Una emotiva carta, explicativa, ilustrativa, incisiva, intensa, pasional…. tal como era Ayala como jugador, todavía se pueden sentir sus verticales carreras en pos de conquistar la portería contraria en cada una de sus palabras.
No tiene desperdicio, merece ser leída para sumergirse en la aventura del fútbol, de la vida y del continente africano. Es curioso, África, ese gran continente al que tanto le debe la humanidad, ese continente que está al lado de Canarias, que casi podemos tocar, y sin embargo, tan desconocido y lejano para nosotros. Personas como Ayala, nos lo acercan un poco más.
Antes de comenzar con su carta, aprovecho para publicar unas palabras que Ayala quiere realizar por medio de esta ventana: "Saludos a toda la afición palmera y gracias a los clubs donde me inicié: Mensajero, Norte y Tenisca; esto también es posible gracias a ellos".
Carta de Ayala desde África:
Hola amigos. Dije que pondría cositas para los que me han pedido saber como me va en esta aventura. Para comenzar, el viaje fue agotador. En Ámsterdam nos atrapó la nieve y el vuelo se retrasó un par de horas. Toda la noche volando a Nairobi en Kenia. Después de Nairobi a las ocho de la mañana salimos en dirección a nuestro destino, la ciudad de Lubumbashi en la República del Congo. En el vuelo pude divisar dos imágenes maravillosas: el Kilimanjaro, cubierto de nieve; y más adelante el majestuoso lago de Tanganica. Llegamos a Lubumbashi y la ciudad desde el cielo se divisa preciosa, verde a más no poder. Nos recibieron muchos hinchas que solo querían saludarnos, darnos la mano y sacarse fotos, algo que para ellos tenía mucho valor según nos decía nuestro intérprete. Nos dirigimos a nuestro hotel, el cual dicho de paso está muy bien, con piscinita y todo. Nos acomodamos y nos anuncian que salimos de gira. Y sin poder descansar, nos montamos en la guagua del club. A partir de aquí no se como describir lo que viví. Seguramente con el tiempo será una de las vivencias más importantes de mi vida. Lo que pude ver y vivir sin duda es una de las cosas más duras de ellas.
Poco a poco la guagua recogía a los jugadores. Una guagua de 50 plazas: 30 jugadores, cuerpo técnico, médicos, fisios, utilleros y un grupo de colaboradores que son nuestra guardia pretoriana. Salir de Lubumbashi no lo olvidaré jamás, créanme. La guagua a todo tren, atascos que resolvían nuestros colaboradores; se atravesaba un coche, pues lo quitaban; se metía un policía, pues lo apartaban; eran los dueños de la situación. A los lados de la carretera vi algo que me hizo llorar durante el trayecto. Algo que no olvidaré jamás. Algo que me hizo reflexionar cuan afortunado somos. Juro que a partir de ahora no me quejaré más. Llegamos a la frontera con Zambia y nos pararon porque cierran a las seis y media. A partir de aquí cambiamos tres veces de guagua porque a la nuestra no la dejaron pasar por algún problema burocrático. Aprovechamos la parada en la frontera con Zambia para estirar las piernas. Bendita parada. Aquí vi la niña más bonita que he visto en mi vida. Que ojos. Que expresión. Que mirada. Traía de sus manos a su hermanito. No puedo cambiar el mundo, lo se. Pero si puedo contribuir a ayudar en la medida que pueda. Vendía unas galletitas de naranja. No pude reprimirme y compré dos paquetitos. Me dedicó la sonrisa más bonita que me han regalado. Esa imagen seguirá comigo para el resto de los tiempos.
De la frontera a Kitwe tardamos dos horas más, con una tormenta que jamás había vivido con rayos enfrente de nosotros. Con todo lo que había vivido y visto solo faltaba que nos partiera un rayo. Por fin hotel. Por fin cama. Me acosté con ganas de dejar todo. No me enteré hasta que sonó la alarma para empezar el trabajo que hemos venido a hacer. A partir de aquí lo que siempre he soñado: un equipo que entrena mañana y tarde, preparación metódica de todos los detalles y un cuerpo técnico extenso que hace más llevadero el trabajo. Hemos realizado dobles sesiones todos los días. Hay buen equipo, rápidos y veloces, entregados al esfuerzo y disciplinados. Tendremos que mejorar tácticamente, y a poco que el idioma me ayude, confío plenamente que las cosas saldrán bien. De todos modos, Diallo, el secretario técnico y traductor, es genial. Si pongo cara de exigir, el también la pone. Es una suerte. A ver como es capaz de copiarme los dos minutos de loco que a veces tengo, jajajaja.
Después de la llegada es la primera tarde libre. Por eso aprovecho este momento para dedicarles estas líneas, sobre todo por el apoyo y muestras de ánimo recibidas por parte de ustedes. Gracias, se lo merecían. Mañana hay entrenamiento de mañana y charla táctica. Por la tarde, dos partidos. Si, oyen bien, dos partidos contra equipos de primera división de aquí. El Power Dinamo, uno de los mejores de la liga de Zambia; el otro es el Royal Hankaano. No se extrañen, tengo treinta jugadores y queremos verlos. Ya después a casa porque pronto empieza la liga.
Sans toi ce sommeil ne serait pas possible. ¡Un abrazo grande para todos!


Mucha suerte a Tony Ayala, a quien aún recuerdo melena larga al viento corriendo la banda izquierda del viejo Insular grancanario. Tenía por aquella época, creo recordar a Miguel Ángel, que le cerraba el paso.
Su prolongada estancia en La Palma ha desvelado, el gran jugador que ya atisbaba como la enorme humanidad que nos vislumbra a través de su relato.
Ahora en su destino, sabrá entender mejor, por qué en África casi todo se vende o se cambia. Donde te pueden vender un plátano o un trozo de sandía a la salidad de la gasolinera, un reloj a la salida del hotel, o una galletita con la cordialidad y ternura de la niña del relato.
La gran lección de la vida, en una sociedad donde no existe la depresión post vacacional. (Para los que áun podemos disfrutarlas). ¡Claro está!.
Saludos cordiales
Mis mejores deseos para Tony Ayala,como jugador fue uno de los extremos más rápidos que he visto jugando al futbol.Quizás en esas hermosas tierras de la bella AFRICA,pueda correr con algún leopardo,rápido como Ayala y llevar sus tácticas futbolisticas a los intrépidos jugadores africanos.Suerte,Tony,desde aqui te apoyamos,muchisimos palmeros,MGAlván y un servidor.El KIlimanjaro,será testigo de tus exitos,no lo dudes.
Suerte para Ayala, un técnico que en nuestra tierra no ha tenido las oportunidades que merecía. Confío que su experiencia y sabiduría sirva en el continente africano tan necesitado de alegrías, aunque allí, evidentemente, el fútbol no sea una prioridad; por lo menos, que les otorgue felicidad.Un saludo.
Hermosa carta, que sin contar cuenta lo preciso para nublar la vista y, pese a todo, acertar a ver con toda claridad la niña que nos vendió (nos regaló) los paquetitos de galletas…
Suerte para Ayala y su equipo y ojalá como dice Ibarhim, regales a ese castigado país y su sufrida gente, muchos minutos de alegría.
Gracias don Miguel, por descubrirnos estas píldoras de humanidad en medio del mundo de intereses que remueve la FIFA, que removemos todos los hacemos negocio con las galletas que regala esa niña envueltas en el celofán de su mejor sonrisa.
Le deseamos todo lo mejor al bueno de Tony Ayala, un blanco con el corazón rojinegro, en medio de esa África tan lejos y tan cerca, tan misteriosa, tan conradiana. Y gracias a ti, Miguel, por ofrecernos otra nueva bocanada de aire fresco, llena de humanidad.