La primera referencia de la plantación de árboles en la plaza aridanense la aporta el periódico palmero El Time quien, el 26 de junio de 1863, dice: "En la plaza de la Constitución se han plantado árboles, se han encargado para ella algunos sofaes de piedra y se piensa alumbrar". Los "sofaes" o sofás de piedra corresponden a los cuatro bancos de piedra que hoy se encuentran en la plaza Elías Santos Abreu, con anterioridad estuvieron en la Plaza de España y Acera Ancha.
Más tarde, el 28 de febrero de 1864, el mismo periódico palmero confirma que ya se encontraban plantados laureles en la Plaza de España, diciendo que en el camino de Argual, que se encontraba en obras, se debían sembrar árboles y "que los que pudieran plantarse son los llamados plátanos del Líbano, o los llamados laureles de la India. Los primeros pueden llevarse de los jardines de Argual, y no dudamos que nuestros paisanos residentes en Cuba nos remitan algunos de los segundos, como ya han hecho para la plaza de este pueblo". Crónica que nos confirma que entre el mes de junio de 1863 y febrero de 1864 se realizó la siembra de los laureles de la hoy Plaza de España, al decir el rotativo palmero: "como ya han hecho para la plaza de este pueblo". Es decir, han pasado casi 150 años.
Uno de estos envíos de laureles, desde la isla caribeña, no llegó a La Palma y se fueron irremediablemente al océano "a causa de los temporales". El Time el 25 de diciembre de 1864 vuelve a recoger referencias a los laureles de Los Llanos de Aridane diciendo que el barco Bella Engracia, al mando del capitán palmero Simón Sosvilla, había zarpado de Cuba donde "se han embarcado varios plantones de laureles de indias, palmas reales, etc., que el Sr. Don Antonio Carballo Fernández regala para hermosear el trayecto que ocupa el nuevo paseo", lo que evidencia que debieron ser varios los envíos. El "paseo" a que se refiere la crónica se corresponde a la por entonces Plaza de la Constitución y hoy Plaza de España.
El periódico tinerfeño El Guanche el 3 de diciembre de 1864, reproduce una crónica del periódico cubano El Mencey, sin que conste la fecha de este último, donde se dice: "Hemos tenido el gusto de ver los lindos laureles de la india que nuestro paisano D. Domingo Serís tiene a bordo del buque "Guanche" con el objeto de regalarlos a la Alameda del Príncipe de Asturias de Santa Cruz" [Santa Cruz de Tenerife]. Suponemos que la fecha del periódico cubano El Mencey debía tener fecha de pocas semanas antes al 3 de diciembre de 1864.
En varias monografías sobre este hermoso árbol se dice que los laureles santacruceros fueron los primeros que se sembraron en Canarias, error este que queda totalmente desautorizado ante lo expuesto con anterioridad sobre los plantados en Los Llanos de Aridane.
No sabemos si los laureles aridanenses fueron los primeros que se plantaron en las islas pero ha quedado suficientemente corroborado que en 1863 se plantaron árboles y con anterioridad al mes de febrero de 1964 ya se encontraban sembrados laureles de India en la actual plaza de España de Los Llanos de Aridane. Lo que evidencia claramente que los laureles de la ciudad aridanense se plantaron con anterioridad a los tinerfeños.
Según referencias orales estos primeros laureles de india de Los Llanos de Aridane fueron plantados y cuidados por los niños de la escuela que se encontraba bajo la responsabilidad de Daniel Santos. Efectivamente en el padrón de habitantes del año 1857 figura Daniel Santos Lorenzo, hijo del sochantre Miguel Santos González y de Antonia Lorenzo Wangüemert, como maestro de escuela. Con posterioridad sigue figurando Daniel Santos como maestro de Los Llanos de Aridane y bien pudiera haber sido testigo y parte directa en el hecho de la plantación de los laureles de india de la actual plaza de España.
El mimo y cuidado de los árboles de la aridanense plaza de España hizo que el Ayuntamiento les prestara la atención adecuada. En 1868 llegaron las primeras aguas canalizadas al municipio. En 1870 se construyó la actual pila y fuente de la plaza Trasera -hoy oficialmente plaza Elías Santos Abreu-, que suponemos pudiera corresponder al pedrero y tallador de piedra Raymundo Concepción Brito. En esta obra figura la ejecución de la "cañería para por ella regar los árboles de la plaza principal".
El cuidados de los árboles continuaban y en un bando del Alcalde Juan Gutiérrez Pino, del año 1872, se determina: "así prohíbo también el abuso que se viene practicando de sacar agua de los abrevaderos que se hallan en las fuentes públicas, por cuanto está reservado la del Calvario y Trocadero para beber el ganado, y la de la plaza Trasera para regar los árboles de la principal".
El arbolado ornamental ya formaba parte del embellecimiento de las plazas y paseos municipales. Las necesarias podas proporcionaron leña y maderas. Ante esto último la corporación municipal, entendiendo que era un bien público, subasta los productos de estas podas regeneradoras. El 2 de abril de 1893 Domingo Santos Lorenzo ingresas a los fondos municipales 7.50 pesetas por el concepto "de productos que se verificaron en el arbolado de los paseos de esta villa".
Lamentablemente los laureles de India han sido protagonistas directos de hechos luctuosos. En 1915 murió a consecuencia de una "caída que llevó podando los árboles de la plaza" Jacinto Pérez Luis, de 46 años de edad, dejando viuda a Estebana Pérez Pérez y huérfanos a cuatro hijos. El Ayuntamiento acordó indemnizar a la familia con unas 1.460 pesetas, a pagar en dos anualidades. Jacinto Pérez Luis y Gabriel Pérez de la Concepción eran los encargados del mantenimiento de los laureles. Ya en 1911 consta el pago en efectivo, a los mismos, "por gastos hechos en el corte de la leña de los árboles de la plaza en el corriente año".
Viajeros y escritores han prestado atención especial a estos corpulentos árboles. En 1924 el periódico El Progreso de Santa Cruz de Tenerife, publica (11 de noviembre y sig.) unos artículos del lanzaroteño Isaac Viera bajo el título de "Mi excursión por La Palma". Refiriéndose a Los Llanos, dice: "Ha treinta años y pico (este más grande que el de Tenerife) residí en unión de mi familia en aquella localidad de los corpulentos y frondosos laureles de la India, que dan fresca sombra a la bonita alameda, en cuyos bancos suele dormir la siesta, en el verano algunos viejos y hasta ciertos mozalbetes al arrullo del viento que juega entre aquellos árboles centenarios. Ese sitio delicioso fue llamado El Paraíso por un conocido ingeniero."
El laurel de indias (Ficus nítida o retusa) de la familia de las moráceas y de origen malayo se ha convertido en uno de los árboles que identifica a la ciudad aridanense. En 1932 se sembraron ejemplares de estos en la Plaza de Argual; en 1956 en la avenida Doctor Fleming y en 1958 en la plaza de mercado (recova). Este majestuoso árbol se utiliza en zonas cálidas para proporcionar frescura.
Hace unos años el Ayuntamiento solicitó la realización de unos rótulos de cerámica a la Escuela de Artes y Oficios de Santa Cruz de La Palma, y la base de hormigón al hoy Instituto José María Pérez Pulido, que se instaló en unos de los ejemplares de la plaza, dando cuenta de la procedencia y el año de su plantación en varios idiomas. Figura en el mismo los logotipos de los centros de enseñanza. También otras históricas arboledas cuentan con semejantes rotulaciones.
Hoy los laureles cubanos de la Plaza de España se han convertido en una de las señas más queridas de los aridanenses y que con su frondosidad y frescura dan identidad propia a Los Llanos de Aridane.


Dios! Ahí en esa foto está mamá cuando tenía diez años! Y dos tíos!
Como pasa el tiempo! Y los laureles siguen tan campantes!
Algún botánico que se apunte para hacer un estudio de las semillas a ver si logramos un poco más de longevidad?
Hermoso documento, doña Victoria. Tomamos nota.
Como de los laureles ya me he ocupado en otras ocasiones, atiendo la sugerencia de "Atilaelhunico", en diez versos libres. El poeta progresa:
Las semillas son los genes
que heredamos de los padres
pregúnteselo a su madre
que todavía la tiene.
No sé si ello le conviene
pues le pudiera decir:
Hijito aprende a vivir
haz lo que hizo tu madre
no hay futuro que se labre
sin la sombra del laurel
Abrazos.
Es un artículo muy entrañable, me trae recuerdos de mi infancia bajando por los toboganes “arrulladeros” de la plaza a la sombra de los laureles. Que bueno es tener personas que se ocupan de enseñarnos cosas tan importantes para conocer la historia de nuestro pueblo. A partir de ahora, cada vez que contemple los laureles, “veré” en ellos a mis antepasados sentados bajo su hermosa frescura. Gracias Vicky .
Tirarse por aquellos toboganes cada vez que se pasaba por ellos y antes y después de Misa era todo un ritual que no podía faltar.
Vicky, no sé si será tema de otro artículo, pero quisiera saber qué hay o, -mejor dicho- qué hubo de un magnolio plantado en medio de la Plaza de Argual. He oído a varias personas hablar de él. Yo no lo recuerdo, quizá porque ya no existía.
Me encantó Vicky.
Cuántos recuerdos se agolparon en mi cabecita… ir pisando las bagas por la "plaza chica" como la llamábamos, deslizarme por los "arrulladeros" eso sí por los pequeños, para ir a los grandes tenía que pedir permiso a papá y mamá que estaban en La Pérgola con sus amistades, escuchar a mamá decirme cuando salía por la tarde "ponte una rebeca que los laureles son muy traicioneros" lo vine a entender mucho más tarde cuando me sentaba y siento en El Kiosco con toda la humedad que se nota.
Podría seguir enumerando, pero no quiero ser prolija.
Me has hecho pasar unos ratos inolvidables, que compartí en facebook, leyendo el I y el II.
Mil gracias mi niña por estas remembrazas y vivencias.
Cariños siempre
Ana I. -La chiquita de D. Conrado
Por cierto que la horrorosa remodelación que hicieron de la plaza menos mal que respetaron los Laureles, pero esos bancos que pusieron y el quitar los "arrulladeros" no se los perdonaré jamás :-((
Más besos
Ana I.
Tus artículos, querida Vicky, despiertan la memoria colectiva. Será por eso que al leerlos recordé una historia que mi mujer me contó hace algún tiempo. Nuestros maravillosos laureles de Los Llanos, tienen unos "hijos" sembrados en la curva de La Muralla, en la carretera de Puerto de Naos. Hasta allí fueron trasladados por don Eduardo Carballo (vecino de la calle Real), que se encargó de plantar y regar unos troncos que obtuvo después de una poda. Con la ayuda de sus sobrinas luchó contra la escasa tierra que había en aquel malpaís a base de cántaras de agua que llevaba en su coche cada vez que bajaba a la Costa Gris. Hoy, a la sombra de estos descendientes de los laureles de la plaza, el Cabildo ha tenido la buena idea de crear un mirador. Gracias Vicky por tu entrañable artículo y gracias también a don Eduardo por su conciencia medioambiental. Saludos.
Lo he dicho en varias ocasiones: haberse cargado los toboganes de la Plaza de España de Los Llanos ha sido un auténtico atentado no sólo para el espíritu lúdico de los niños, sino para aquellos quienes lo fuimos, se nos privara con el paso de los años de rememorar nuevamente aquella agradable sensación que nunca se borrará de nuestra memoria ni del propio entorno del que formaba parte.
¡Vaya chasco qué me llevé, cuando en un viaje ocasional a Los Llanos, observé con nostalgia y hasta tristeza, que habían desaparecido!
Me uno solidaria y egoistamente al comentario de Maresía, Ana Isabel, la hija de D. Conrado el farmaceútico.
Muchas gracias una vez más, María Victoria.
Saludos cordiales…
“Calladito estaría más bonito”… O no.
Estimados todos, recuerdo cuando remodelaron la plaza, se armó la marimorena en el Valle y, más concretamente, en "La Plaza".
Sentimientos, política y técnica con frecuencia se entrelazan y no siempre resulta fácil "progresar" sin "cambiar"… y cuando se "cambia" y se toca la historia, se remueve la memoria y, con mucha frecuencia lo bueno de lo nuevo (por mucho que sea) no compensa lo viejo que se pierde… Es lógico…
A mí me tocó defender la actuación señalando que las obras de remodelación muy probablemente no afectarían gravemente a los "laureles", a pesar de que a ningún árbol le gusta que asfixien su entorno con cemento y asfalto. Cómo no podía ser de otra manera tal justificación técnica me costó reprimendas políticas. Suele ser así. Separar una cosa de la otra con frecuencia es tan difícil como desvelar el misterio de la Santísima Trinidad.
De momento, los árboles siguen en pié, verditos y rameando, pero no olvidemos que son seres vivos y como tales les llegará su hora, con o sin remodelación. Morirán, como ya murieron los toboganes y muy probablemente morirán también las baldosas del pavimento actual, con las cuales otras generaciones se encariñan al verlas desgastarse progresivamente.
Comentario para NO REVELAR:
María Victoria, en el siguiente párrafo hay una errata en el año: Donde dice 1964, debe decir 1864.
….corroborado que en 1863 se plantaron árboles y con anterioridad al mes de febrero de 1964 ya se encontraban sembrados laureles de India en la actual plaza de España de Los Llanos de Aridane.