DE CLÁSICOS Y DE DERBYS

Todas las miradas futbolísticas pasan esta semana por el superclásico Real Madrid-Barça, un partido que en las últimas ediciones de la Liga ha adquirido mucha más importancia, porque  el campeonato español ha quedado reducido a un dominio abrumador de estos dos equipos de ahí  que sus enfrentamientos sean mucho más trascendentes. Con estas premisas si los merengues ganasen adquirirían una ventaja bastante considerable que a pesar de los muchos partidos que quedasen podría ser casi definitiva – en fútbol esto es mucho predecir, pero pocos puntos se han dejado los blancos con otros equipos estos últimos años-. Hay mucho optimismo en los madrileños por la mejoría evidente que ha experimentado su juego esta campaña, pero el partido hay que jugarlo y , aunque los catalanes están teniendo muchas dificultades fuera de casa, yo los veo bastante cualificados para sacar la empresa adelante; los azulgranas siguen teniendo el balón, les falta más velocidad en la zona definitoria y el desequilibrio que aportaban jugadores como Villa o Pedrito que hasta ahora no han andado muy finos- al tinerfeño contra el Bate Borisov lo vi con chispa, pero era un rival menor-, también atrás  Piqué anda algo lento; como siempre en esta clase de duelos el que se adelante en el marcador puede adquirir una ventaja fundamental; la polémica previa la han querido centrar los medios capitalinos en una tarjeta provocada precisamente por este defensa, hecho tan cierto como que este tipo de acciones las cometen todos los jugadores y en este caso si no son de equipos grandes pasan totalmente desapercibidas. Mourinho señala que podría alinear a Benzema e Higuaín juntos en una apuesta ofensiva que no suele ser la más habitual en el portugués que basa sus triunfos más en la facilidad de sus delanteros para marcar que en la elaboración del juego, donde echo de menos esta temporada la aportación de Ozil. Las porras están abiertas y de momento me parece mucho más estimulante hacerlas por este partido que por acertar en cuánto nos va a bajar el sueldo a los funcionarios el futuro presidente Rajoy.

  En nuestra isla la controversia futbolística en los últimos días ha venido dada por la suspensión a falta de pocos minutos del derby de Preferente entre Los Llanos y At. Paso, los dos equipos coinciden en que el colegiado Pedro Santos que ya había expulsado a tres jugadores de Los Llanos y a su entrenador y a uno del At. Paso tomó una decisión exagerada para los incidentes registrados, una lata tirada desde la grada dio a uno de sus asistentes sin causarle daño alguno; se da la circunstancia que este mismo colegiado suspendió  hace menos de un  mes en el primer tiempo el enfrentamiento de la Copa Heliodoro entre Victoria y Mensajero tras recibir un empujón del delegado del  Victoria; ambos incidentes respondieron a acciones individuales en las que no participaron otros espectadores ni futbolistas y, siendo reprobables, no pasaron de meros incidentes que eso sí deben llevar aparejada una fuerte sanción a sus responsables; es verdad que la labor del colegiado es la más ingrata y que no encuentran mucha colaboración en los otros estamentos futbolísticos, pero esto no los faculta para zanjar con tanta desproporción cualquier protesta contra su autoridad ni para que paguen deportistas y espectadores que no han tenido nada que ver con un comportamiento de un individuo totalmente deleznable y sancionable. El fútbol local exige muchos sacrificios a unos directivos que ponen su tiempo y hasta su dinero para luego encontrarse tan poca flexibilidad y tanta dureza en el estamento arbitral. Al final, sin directivos no tendremos fútbol regional y todos saldremos perjudicados. Insisto en que no es fácil la labor del colegiado, pero muchos no ayudan a que seamos más receptivos con un colectivo que cobra por su labor y que no sufre sanciones, cuando sus fallos son muy evidentes y han cercenado las ilusiones de tanta gente. Fue una lástima que un espectáculo en que la afición pasense había animado como hacía muchas temporadas no lo hacía terminase así; también, desgraciadamente, es verdad que a  los derbys locales acuden muchos aficionados ávidos de este tipo de incidentes que esperemos que no se repitan, porque el fútbol tiene que servir para unir y no para enfrentar a dos pueblos.

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