ESCUELAS DE FÚTBOL

 

 Las escuelas de fútbol surgieron más por afán recaudatorio que por una convicción formativa .Me explico,  las instituciones dan mayor cuantía en las subvenciones a una escuela que a un club deportivo. A partir de este contexto, muchas escuelas  han roto sus relaciones con el equipo de su localidad y han mantenido una actuación autónoma en tanto que  otras en nada se han diferenciado de un filial puro y duro. Con el paso de los años en juveniles el fútbol palmero ha perdido mucho peso y de tener hasta tres equipos en categoría nacional ha pasado a uno, el Victoria, y con un futuro muy poco esperanzador en cuanto a su permanencia en la categoría. No obstante, este retroceso también lo ha experimentado la isla que ha pasado de ser la tercera a la quinta y, evidentemente, el factor demográfico tiene mucha incidencia en unos mejores resultados.

 La filosofía de las escuelas debiera pasar por la formación antes que por la competición, por lo menos hasta la categoría cadete; sin embargo, casi desde prebenjamines vemos que padres y monitores se afanan más en el logro de unos resultados que en adquirir una cultura deportiva. Me lo comentaba un excoordinador de una escuela, los padres nunca me preguntan cómo jugaron los niños sino cómo quedaron. Esta obsesión resultadista se traduce en que exista en una escuela un conjunto muy potente y otro muy débil, que algunos niños nunca sean sustituidos mientras que otros jueguen bastante menos de la mitad de un encuentro y que se consientan  demasiadas actitudes individualistas. Esta semana charlé un buen rato con el presidente de la Escuela de Los Llanos, José M. Fernández, sobre la óptica que él tenía respecto a todas estas vicisitudes. José Miguel junto a Juan Suárez Yanes y Ofelia Rodríguez son los nuevos rectores de la escuela llanense que dirige en la faceta deportiva Jorge Muñoz. Los propósitos de los nuevos dirigentes son loables y pasan por mejorar la formación a sabiendas de que con un buen trabajo en este terreno lograremos mejores deportistas y ,especialmente, mejores personas; son conscientes de que determinados cambios se han de realizar gradualmente y no radicalmente; cambios que también afectan al juego como son el utilizar un mismo esquema y unas mismas ideas tácticas en todos los equipos; José Miguel me comentaba lo lejana que veía la escuela de aquellos principios en que con Palacios como coordinador se lograron tantos éxitos y unas bases para que aquellos jugadores se supieran desenvolver en la vida al margen del deporte. Le comentaba yo que sigo viendo demasiadas figuritas en los diversos equipos más pendientes de engordar sus estadísticas particulares que de trabajar por su grupo, demasiados adornos en determinados jugadores, muchos padres que no se cortan en hacer de entrenadores de sus hijos y en meter excesiva presión a los colegiados- en este último apartado me incluyo a mí mismo, aunque algo me he corregido-. Y, evidentemente, que veo que muchos chavales que apuntaban unas condiciones se están quedando en tanto que otros progresan adecuadamente.

 El trabajo en la isla se corresponde más o menos con el reflejo en la categorías superiores excepto en la zona norte, Barlovento y San Andrés y Sauces, cuyos equipos inferiores no están a la altura de sus primeros equipos y ello debiera hacer recapacitar a sus dirigentes, ya que con jugadores foráneos no se podrán mantener muchos años en la élite.

  Esperemos que emerjan grandes jugadores y mejores personas de estas escuadras que cada semana se enfrentan, porque por encima del fútbol está la formación y los valores que pueden adquirir en el deporte, tales como solidaridad, disciplina, esfuerzo, palabras que a quienes trabajamos a diario con gente de esta edad vemos que les resultan muchas veces excesivamente huecas.

 

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