El Tiempo (24 de marzo de 1928), al igual que la prensa de la época, se deshacía en elogios :"…y finalmente, el dúo de Cossette y Pelagia, de Bohemios, cantado por las Srtas. Tula Felipe y Micaela Francisco, número en el que esta última tendrá ocasión de lucir sus excepcionales facultades, terminándolo con un mi bemol sobreagudo, nota maravillosa que sólo pueden emitir contadas mezzo-sopranos de ópera, después de prolongados estudios de canto, por ser tono y medio más aguda que el do de pecho, y, en este caso, una octava por encima de la nota de la partitura…" Para darnos una idea de la importancia que tuvo esta voz femenina en el seno de la Masa Coral, leamos lo que se publicaba en el mismo periódico cinco días más tarde: "El sábado se proyectaba repetir el concierto, pero se ha desistido de ello hasta que las señoritas Francisco y Bermejo se encuentren restablecidas".
La entidad palmera, a la vista de las facilidades y atenciones recibidas en ambas islas, había decidido nombrar varios Socios de Mérito. Fueron: Pedro López y Martín-Romero, Apeles Díaz San Luis, por la preparación y organización de los viajes en Tenerife; Francisco Bonnín Guerín, Presidente del Círculo de Bellas Artes de la capital; Ramón Baudet Grandy, dueño del Parque Recreativo; Juan de la Cruz Martín, empresario del Teatro Leal; Federico de León Santanach y Felipe Suárez Falcón, del Círculo Mercantil de Las Palmas, por la organización del viaje a Gran Canaria; Emilio Ley Arata, gerente de la Compañía de Vapores, por haber puesto un buque a disposición del grupo entre ambas islas capitalinas (trayecto Las Palmas- Santa Cruz); y Emilia Morales, viuda de Pinto, por haber bordado el estandarte de la agrupación.
Desde su constitución, la excelente Sociedad Coral estuvo sosteniendo y dirigiendo gratuitamente una academia insular de canto y música, subvencionada desde 1931 por el Cabildo palmero. Otras entidades que contribuyeron a su mantenimiento ese mismo año fueron: el Ayuntamiento capitalino y el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.
En 1932, celebrando el quinto aniversario de la coral, se rindió un sentido homenaje a su director don Elías, por "su perseverancia y abnegado desinterés al frente de la agrupación, entregándole en ese acto el nombramiento de socio de mérito…" (Massieu González, 1932)
Llegó a contar con 78 componentes: 11 sopranos, 12 contraltos, 16 tenores primeros, 12 tenores segundos; 14 barítonos y 12 bajos. Encabezaba siempre la lista el prestigioso director, el aplaudido músico Elías Santos.
En 1932, la Masa Coral -de voces mixtas- la constituían 32 cantantes femeninos y 57 masculinos, que, en su mayoría, venían formando parte desde su fundación. Su repertorio ya abarcaba desde obras clásicas, folklóricas, sacras, directas o arregladas de autores nacionales, locales y extranjeros.
La Masa Coral palmera regresó a las citadas islas en 1933, con un éxito igual o superior al obtenido tres años antes.
"Nada tan elevado ni tan meritorio para la isla hermana, como su Masa Coral, exponente artístico el más destacado hoy en el Archipiélago".
La Prensa de Tenerife, (1 de julio de 1933)
"No acertamos a loar en la justa medida el esfuerzo que ha requerido constituir, en el breve recinto de una isla canaria, y más concretamente dentro del estrecho marco de su capitalidad, una agrupación coral de tan alto rango como la que ahora nos visita".
El Defensor de Canarias, Las Palmas, (26 de junio de 1933)
En La Palma continuó siendo la base para realizar los espectáculos y los diversos actos de la Bajada de la Virgen. Fue invitada en veladas artísticas y celebraciones religiosas. Como novedad, se había añadido varias voces foráneas para representar a los personajes solistas.
Luego, la agrupación pasó por temporadas de poca actividad y con escasa participación en actos culturales y artísticos. Henríquez Pérez argumentaba que, una de las causas de su declive y posterior desintegración había sido la guerra, "que llevándose las voces masculinas, azotó nuestra Patria durante tres años". Antes de 1936, sus últimos conciertos "ya en pleno proceso de descomposición, tenían acentos funerales". Fue una corta carrera, teniendo en cuenta el período que nos ocupa (1917-1936). El propio secretario del orfeón escribía: "El estudio de las causas de dicho hundimiento casi vertical, al cabo de su corta pero brillante carrera, por su complejidad y delicadeza, no corresponde a este lugar. La Coral quemó sus alas en la llama ardiente de su propio triunfo exterior".
Fueron varios los intentos de rescatarla, de incorporar nuevas voces para "nutrir las filas de los muertos y ausentes", de ensayar nuevas obras, de imprimir más energía e ilusión en los diferentes proyectos, pero "pronto la desidia de unos, el aburrimiento y la indiferencia de otros, ahogaron la renaciente promesa de la Masa Coral". Henríquez Pérez continuaba: "…no hubo tiempo para nada. Como si una maldición o un poder oculto se interpusiese, la Coral andaba errante y para efectuar sus ensayos pasó por la Obrera y por el Teatro Chico". La esperanza de algunos veteranos en que como "moderna ave fénix resurgirá de sus cenizas", siempre estuvo encabezada por la fe del maestro Santos Rodríguez y del eficaz y valioso Rodríguez Méndez, verdadera y simpática institución de la Masa Coral.
Jaime Pérez García terminaba así su artículo sobre esta magistral agrupación: "Es de esperar que esta sociedad, que actualmente cuenta con una nueva Junta Directiva, tome las medidas oportunas que fomenten el interés de su director, don Elías Santos Pinto, hijo del anterior, y de todos sus componentes, a fin de que la Masa Coral de La Palma vuelva a ocupar el lugar que le corresponde en el ambiente cultural y artístico del Archipiélago, por sus méritos y su historia"
Gregorio Gómez finalizaba su emocionado artículo con las siguientes palabras: "¡A cantar! Cantemos, que tanto a los veteranos como a los nuevos componentes permítome ofrecerles la reflexión mil veces recordada, que en el predio hogareño un profesor ilustre, un benemérito del arte, don Antonio Rodríguez Méndez, nos hizo un día: «Volquemos entera el alma en la Música, ya que ella es una de las pocas cosas por las que vale la pena vivir lo que nos queda de vida»"
Andrés Rodríguez Méndez no podía faltar como colofón de este humilde artículo, resumidísimo de todo lo acontecido en aquella primera etapa de la Masa Coral palmera. Tampoco podríamos olvidarnos de los dos primeros presidentes de esta Época de Oro: Manuel Sánchez Rodríguez y Juan Martín Pérez; los ayudantes en los ensayos: Domingo Santos Rodríguez y Antonio Ortega Rodríguez; al primer secretario y promotor de la Sociedad Coral: Eduardo Ortiz Redondo; a los cantantes y socios protectores "y, con letras de oro, a Don Elías Santos Rodríguez. Todos crearon la Institución Artística que más renombre le ha dado, y sigue dándole, a la Isla de La Palma". (Sixto Massieu, 1988)
NOTA:
En 1936 la Masa Coral se desarticuló por completo, aunque la Sociedad de la cual dependía siguió viviendo "de manera pasiva". En 1940 y en 1942 aquel cuerpo coral intentó reagruparse, pero nuevamente esta tentativa fracasó por varias razones. Por fin, en noviembre de 1950, se restauró dicho organismo, compuesto por 100 voces mixtas, "en virtud de una labor preparatoria de propaganda paciente y bien organizada". Todo apuntaba a que este resurgimiento fue debido al esfuerzo impulsor y organizador de Sixto Massieu, apodado por sus amigos "el entusiasta". La coral se presentó a su público, por propia iniciativa, en la Plaza de España de la capital, durante la Semana Santa de 1951, interpretando los motetes O vos omnes y Dextera Domini, en versión coral del recordado y sempiterno maestro Santos… Pero esto ya pertenece a la segunda etapa de esta extraordinaria "sociedad de arraigo y solera en nuestra Isla".
BIBLIOGRAFÍA
ACOSTA PÉREZ, Domingo. "Bodas de plata artísticas…", Diario de Avisos (29 de marzo de 1952)
BABEL, Leonardo. "El Concierto de la Coral", El Tiempo, (4 de marzo de 1928)
HENRÍQUEZ PÉREZ, Manuel. "De la Sociedad Coral. 1951: Un año de labor reorganizadora", Diario de Avisos, (22 de enero de 1952)
MASSIEU GONZÁLEZ, Sixto Manuel. La Masa Coral de La Palma, Gobierno de Canarias, 1988
PÉREZ GARCÍA, Jaime. "Una sociedad de 66 años de existencia: la Masa Coral de La Palma", Suplemento dominical de El Día, (19 de junio de 1983)
V.V.A.A. – Santa Cruz de Tenerife: La Gaceta de Tenerife, (18 de julio de 1930); La Prensa, (18 de julio de 1930), (01 de julio de 1933); El Progreso (19 de julio de 1930); – Las Palmas de Gran Canaria: El Mercantil Canario, (21 de julio de 1930); El Defensor de Canarias, (21 y 26 de julio de 1930),(26 de junio de 1933); – Santa Cruz de La Palma: Diario de Avisos, (febrero, 1928), (junio -julio, 1930), (29 de marzo de 1952); El Tiempo, (17 de enero de 1928), (11 de febrero de 1928), (9 de marzo de 1928), (24 de marzo de 1928); (11 de junio de 1928), (17 de julio de 1928), (2 de julio de 1929)

