Los exvotos pictóricos marineros (I)

"Los exvotos pictóricos son expresión de un arte de nítidos acentos populares, pinturas de pequeñas dimensiones, sobre tela o tabla, que mantienen a lo largo de los siglos los mismos convencionalismos. Así, los ejemplos del siglo XVII sólo difieren de los del XIX o XX en los trajes y ambientes, pero en ambos casos poseen la misma ingenuidad en la concepción, perspectiva y colorido…" 

                                                             Pérez Morera, 2001

 El exvoto -del latín ex voto, a consecuencia del voto- se entiende como una ofrenda a la divinidad en señal de un beneficio recibido. La costumbre popular de dedicar a Dios -o dioses, etc.- ofrendas que propicien su intervención favorable es practicada universalmente. Estas dádivas pueden ser muy variadas, desde las pequeñas piedras que los devotos amontonan frente a la imagen de la venerada divinidad, hasta la pintura que se reproduce fielmente la gracia obtenida.

 El catálogo de exvotos pintados es muy numeroso a lo largo y ancho de la geografía europea católica y también en Iberoamérica. El origen del exvoto -tal y como lo conocemos en la actualidad- puede remontarse perfectamente a la antigua tradición de la nobleza europea de regalar a las imágenes religiosas, a la que los artistas agregaban el retrato del donante. Es una costumbre que se encuentra en las manifestaciones más ancestrales. Pérez Morera nos recordaba que "es tan antigua como la propia humanidad" y pone como ejemplo  las "pinturas de Altamira y Lascaux hasta manifestaciones más elaboradas  como la Victoria de Samotracia, exvoto marino que conmemora la victoria de los griegos sobre los persas".

 Si bien no ha llegado a nuestros días toda la relación de piezas de la que hablan los archivos, el legado pictórico ejecutado como objeto votivo es aún muy importante y digno de ser rescatado, preservado y divulgado. Es probable que en esta paulatina desaparición de muchos de ellos tuvieron que ver: la desacralización de los recintos sacros, el reducido tamaño de las obras y su escasa calidad técnica, la desidia y la ignorancia de las gentes y de los cuidadores de los templos, los incendios y las humedades…  En referencia a esto, hay que decir que, es precisamente la propia autoridad eclesiástica la que ha fomentado y propiciado su desaparición, puesto que en numerosas ocasiones fueron los prelados y párrocos los que llegaron a prohibir su colocación en los muros y altares de los templos los conocidos por "milagros", ya que no estaban muchos de ellos declarados por la Iglesia como tales. Un ejemplo es que, el doctor Domingo Álvaro de Franchy, en su visita a la parroquia de San Mauro de Puntagorda, prohibió en 1778, según lo dispuesto en el Concilio de Trento, que se colocasen o "figen en los templos manos, pies, brazos, ojos de cera en señal de milagros" sin que antes los reconociese o aprobase el señor obispo.

 Vimos que, desde la  antigüedad, eran muy frecuentes este tipo de donaciones, entendidas como un profundo agradecimiento a Dios, a la Virgen y a sus Santos por un favor recibido. Esta devota dádiva era acompañada de oraciones, sellando así el voto solemne con la Divinidad. Numerosos santuarios, ermitas, oratorios e iglesias se convirtieron desde tempranas épocas en magníficos y verdaderos expositores de estos objetos votivos de toda índole: los marinos salvados del naufragio ofrecen remos, o diminutas y  pintorescas reproducciones de sus embarcaciones; los cojos, muletas; los enfermos llevan al templo reproducciones de cera, plata u oro de la parte enferma milagrosamente sanada (brazos, ojos, piernas); y así un largo etcétera.

 Uno de las formas de exvoto en que con más ingenua sinceridad se muestra el arte popular es la que consiste en una tablilla pintada, en la que se plasma "la historia de milagro". Es muy frecuente en los países latinos e iberoamericanos. En civilizaciones tan lejanas de la nuestra como la japonesa, también aparecen con el nombre de emma.

 En este sentido, Pérez Morera recoge uno de los milagros de "ASIETA" (Virgen de Las Nieves), concretamente el número tres del listado de fray Diego Henríquez, donde se narra el milagro de la niña Margarita: "A otros muchos despeñados de los muchos y grandes despeñaderos de toda la isla, por ser muy alta, dem muy profundos valles y barrancos, y de muy peligrosos caminos, ha librado esta milagrosa reyna, cuyo auxilio han implorado en sus tribulaciones, como lo dicen las diferentes cuerdas, medidas de los despeñaderos, que se ven en las paredes del templo por signos y perpetuos testigos de los milagros."

 Afortunadamente se está produciendo en los últimos tiempos un aumento del interés social por estas piezas devocionales y numerosos historiadores y artistas han abogado por su rescate urgente, su estudio y su difusión. Es cierto que, a pesar de que, como pieza artística -como vimos- no es importante, sí lo es como documento veraz y auténtico para el estudio de las antiguas sociedades y sus tradiciones, su escritura y sentimientos, su vestiduras y su habla, su cultura y la gama de colores en uso, su forma de actuar, de pensar, de reaccionar, de vivir, de creer, etc. 

 En La Palma, es impresionante el inventario de pinturas votivas que aún existe en el interior de sus templos:

 – ermita del Cristo de El Planto (cuatro: 1715, 1722, 1751 y 1757)

FOTOS:  http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/7188

              http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/7189

                http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/7190

                http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/7191

 – Real Santuario de Las Nieves (siete piezas fechadas en 1639, 1704, 1722, 1723, 1757 , 1768 y 1867; se trata de la serie de exvotos marineros pictóricos más completa del Archipiélago y, el fechado en 1639, el segundo más antiguo de España),

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               http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/7195

 – iglesia de Santo Domingo de Guzmán (uno: el más antiguo conservado en España, fechado en 1621).

FOTOS:  http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/7198

 Asciende a un total de doce los catalogados en todos estos templos pertenecientes al término municipal de Santa Cruz de La Palma. Habría un decimotercero que se encontraba en la mencionada iglesia dominica hasta la primera década del siglo XX. En la actualidad se conserva en la parroquia lanzaroteña de Nuestra Señora de Guadalupe, en Teguise. Aparte de los mencionados, tan sólo existe otro cuadro -fechado en 1783-, el número catorce, en el santuario de la Patrona de Fuerteventura, Nuestra Señora de la Peña (en Vega del Río Palmas,). En algunos inventarios parroquiales constan otras pinturas, que hoy han desaparecido.

 En cuanto a la dimensión de estas actuales pinturas -de marcado carácter popular-, se observa que las siete -de formato apaisado- custodiadas en el Santuario de Las Nieves -a pesar de que la diferencia de la más antigua y la más moderna es de 230 años- son todas iguales (aprox. 50 x 70 cms.);  dos de la ermita de El Planto -datados en 1712 y 1722- de 31 x 47 cms.; la existente en la iglesia de Santo Domingo, 49 x 67,5 cms., etc.

 Concepción Rodríguez, en su completo estudio sobre los exvotos pintados en Canarias, nos informa de que no existe constancia documental que aporte datos sobre la autoría de los mismos. Todos son de autor anónimo. En cuanto a este asunto, el profesor palmero Pérez Morera indica lo siguiente: "Sus autores son anónimos, unas veces profesionales y otras los beneficiarios mismos del milagro".

 

En cuanto a la estructura temática del exvoto, sí hay coincidencia en cuanto a su esquema. En la composición tradicional, el espacio del exvoto se divide en tres bandas horizontales: texto, tierra/mar y cielo. En la parte inferior aparece una leyenda ubicada  en la que se describe el milagro. Según lo estudiado, no hay pretensión alguna en que esta descripción fuera magistral; tan sólo se trataba de plasmar de forma clara, el accidente, incidente, enfermedad… de cuyas fatídicas consecuencias se han salvado. El hecho o motivo del exvoto es representado en el centro y parte superior. En ésta última, surge la aparición de la Virgen (en el caso de los milagros marianos como en Las Nieves y en Santo Domingo: Virgen del Rosario) o el Señor (el Crucificado de El Planto), etc. La aparición divina suele ser plasmada en la parte superior izquierda, rodeada de nubes y separada del resto del cuadro, efecto conocido como "rompimiento de gloria". Sin embargo, siempre hay excepciones. En dos de los cuadros de Las Nieves, hay carencia de la aparición celestial. En la pintura de 1722 aparece una estrella (Stella Maris -Estrella de los Mares- de la Letanía Lauretana) y en la de 1704, la imagen mariana es sustituida por la silueta de la ermita de Nuestra Señora de Las Nieves de Taganana (Tenerife), en el lado derecho del lienzo.

 

En el Santuario de Las Nieves se encuentra un atril informativo de metacrilato en el que se lee la siguiente leyenda: "Abogada en sequías, plagas y volcanes, el patronazgo de Nuestra Señora de Las Nieves sobre todos los órdenes de la vida insular tiene documentado reflejo en las paredes del Real Santuario donde cuelgan exvotos que recuerdan su intersección en tormentas y calamidades ocurridas en aguas de Canarias y de la América Española en 1639, 1704, 1722, 1723, 1753 y 1768".

 

En el mismo recinto mariano hay constancia, por ejemplo, de la existencia de un lienzo que representaba la sanación del doctor Natur y otro en el que se plasmaba otro milagro de la Morenita "de la que es partícipe el doctor don Juan Méndez".

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