– EN LA ANTIGUA FUENTE
Dentro del mismo conjunto renacentista, excepcional, encontramos dentro de la Plaza de España la famosa fuente terminada en 1588, siendo Gobernador Hierónimo de Salazar. Su coste ascendió a 200 ducados. Está adosada a una pared desde donde salen cuatro chorros de agua enmarcados en un arco rebajado. Existe un pequeño arquitrabe y luego un friso corrido con la leyenda de su construcción. El coronamiento es un frontón triangular cerrado, rematado en sus vértices por un pequeño pedestal. El tímpano aparece blanqueado, con elementos heráldicos, dos escudos: el de la izquierda, las armas de la isla con la efigie del Arcángel San Miguel y a la derecha las de Jerónimo de Salazar.
– EN LA ERMITA DE SAN TELMO
El actual retablo mayor de la ermita de San Telmo -erigida sobre el puerto-, realizado en la década 1680-1690, y dorado más tarde, fue calificado por el profesor Alonso Trujillo como preciosa joya, obra de un maestro poseedor de una categoría artística bien notoria. No tiene otro ejemplar que pueda comparársele…. En una de las hornacinas laterales del segundo cuerpo -se ha colocado en ambas- , se halla entronizada una bella talla policromada de San Miguel de 100 cms. de altura. Es, presumiblemente, obra de un ensamblador local, como denota la venera de su coraza, que se asemeja a la decoración del retablo en el que recibe culto. Son dorados: el casco, la coraza, el escudo, las dos alas, sus botas, parte de su penacho del que también sobresalen plumas rojas… Sus alas se muestran caídas hacia detrás y abajo, y su mano derecha levantada. Por la altura de ésta y la disposición de sus dedos, diríamos que más que una espada, habría portado una balanza, aunque no lo hemos podido confirmar aún. Una postura que nos recuerda al San Miguel Triunfante del palmero Bernardo Manuel de Silva que se custodia en la Parroquia de San Andrés, en la Villa norteña de San Andrés y Sauces. El Arcángel, vencedor de los ángeles rebeldes, está vestido según la lujosa moda de la milicia del siglo XVII: grebas enjoyadas, faldellín corto, faja de seda en la cintura, peto de armadura y casco con penacho de plumas, etc.
– EN EL EXTINTO CONVENTO DE SAN MIGUEL DE LAS VICTORIAS.
En 1530, fray Domingo de Mendoza -evangelizador del Nuevo Mundo- fundó una ermita erigida por el Adelantado Fernández de Lugo bajo la advocación de San Miguel, futuro convento de Santo Domingo, convertido posteriormente en el siglo XVIII en uno de los más suntuosos de las islas. El actual retablo mayor -que fue dorado en 1751- fue definido por el doctor Trujillo como el más bello, completo y barroco ejemplo de los retablos de columnas salomónicas pareadas y dos cuerpos existentes en el Archipiélago.
En la hornacina superior y central se venera una espléndida imagen miguelina para retablo (de unos 140 cms. aprox.), es decir, inacabado en su parte posterior. Se muestra ataviado como guerrero a la romana, armado, elegante y victorioso. Transmite cierto aire y ademán refinado y palaciego. Su modulado voluptuoso recuerda a los angelotes barrocos dieciochescos; porta un escudo grande y redondo en su brazo izquierdo, decorado con motivos dorados y una gran flor en su parte central. También aquí aparece la inscripción "Q.S.D". Está recubierta de pan de oro la mayoría de los elementos de su atuendo: sus botas; un bastón sobre el que se apoya, arqueando su cuerpo; una gran capa que cae por detrás arrastrando por el suelo y de forro marrón; los pliegues de su casco y penachos; su coraza; el interior del oscuro y grisáceo faldellín; las rodilleras afloradas, etc. Más bien podemos indicar que se trata de un disfraz palaciego de un sarao en Versalles que el de un aguerrido atuendo del príncipe ejemplar de las milicias celestiales. Su larga cabellera oscura, sus grandes ojeras, su semblante de triunfador, un gran lazo rojizo anudado sobre la cintura derecha, son otras de sus características principales. Su autor fue el escultor dominico grancanario fray Marcos Gil que estuvo en el cenobio desde 1702 hasta 1706.
También en este mismo templo, se custodia la magnífica tabla del Arcángel (óleo sobre tabla de 166 x 176 cms.), titular del convento dominico de San Miguel de La Palma o de las Victorias. Su autor fue el prestigioso pintor Pierre Pourbus el Viejo (1523-1584). Su contemplación sugiere una idea: la creación de un nuevo tipo de héroe, representante de la Iglesia Católica como "general romano" y vencedor de la Iglesia reformista… Aparece como jefe guerrero batiendo al demonio, con espada en alto, amenazante; porta una balanza , símbolo del juicio particular al que se somete tras la muerte, el alma del fiel, representada por una figura desnuda en actitud orante sobre uno de los platillos, que el diablo trata de inclinar a su favor. Este tema de San Miguel como "psicopompo", es decir, el conductor de los muertos cuyas almas pesará el día del Juicio, también se relaciona con las inscripciones latinas de los capiteles de los arcos colaterales de la capilla mayor, "alusivas al Juicio Final y a la segunda venida de Cristo", según palabras del profesor Pérez Morera. Conforme al espíritu militante y combativo de la Contrarreforma Católica, encarna la defensa armada de la Fe, de manera que aparece retratado con indumentaria y pose militar. Está colgado en la pared lateral izquierda de la nave principal del templo de Santo Domingo de Guzmán.
Las valiosas pinturas flamencas que componían el retablo original del Convento de San Miguel de Las Victorias, representativas del manierismo de la Escuela de Brujas y atribuidas al famoso Pierre Pourbus "el Viejo", fueron desmembradas de su marco originario en 1703, cuando se construyó el fabuloso retablo barroco actual. Hoy en día se conservan seis tablas: San Miguel, San Juan Bautista, la Genealogía de Jesús, Santos Dominicos y las grisallas de San Blas y San Francisco. Fueron traídas por el conquistador de Nueva Granada, el licenciado Juan de Santa Cruz, quien edificó la capilla mayor del templo, como perpetuo monumento de fama y victoria.
Existe un relieve en piedra esculpido en el siglo XX en uno de los pórticos de entrada en el actual Instituto de la Plaza de Santo Domingo, de Santa Cruz, cerca de donde se ubicó la primigenia ermita de San Miguel de Las Victorias y aún se encuentra el mural del venerado "Cristo de La Portería". San Miguel aparece vestido como un centurión romano y alado. En la derecha sustenta una gran lanza y en la izquierda lleva un escudo. Aquí el "Adversario de Dios" aparece aplastado bajo los pies del Santo en forma de terrible dragón alargado con fauces abiertas y con largos dientes afilados.
– FAMILIA DE PEREZ ALGARRADA
En el antiguo oratorio particular del catalán Ferrer se encontraba esta pequeña imagen de San Miguel (s. XVIII) combatiendo al Diablo. En la actualidad es propiedad de la familia del fallecido don Argelio Pérez Algarrada. El Santo blande espada flamígera en su mano derecha y adelanta su izquierda sin atributo alguno formando un ángulo hacia delante. Es probable que llevara escudo o cadena con la que sujetara al Maligno. De amplias alas desplegadas, coraza dorada ceñida al cuerpo y faldellín rizado en tono azul oscuro, la talla flexiona la pierna derecha y apoya sobre el cuerpo negruzco del Demonio.
– EN OTROS LUGARES
La efigie del Arcángel se sucede en numerosas representaciones a lo largo y a lo ancho, no sólo de la capital, sino de toda la isla. Basta recordar que la imagen del Santo aparece en los escudos oficiales de Santa Cruz de San Miguel de La Palma así como en el del Excmo. Cabildo Insular. Bellas representaciones escultóricas tenemos en los "San Migueles" que salpican las ermitas e iglesias de la isla: el de Breña Baja, magnífica talla procedente de talleres antuerpiense en torno al siglo XVI; el de la parroquia de San Juan de Puntallana, magistral obra de Benito de Hita y Castillo de 1773; también el de su ermita de Breña Alta: una talla de bulto redondo anónima de 110 cms de altura, de muy bella factura que bien pudiera ser obra de un artista local; el del Santuario de Las Angustias en Los Llanos de Aridane, de 107 cm de alto, traído de Amberes y también del XVI; y sobre todo el de Tazacorte, de 147 cms aproximadamente, que se venera en la parroquia homónima y fue traído de Flandes por Jácome Monteverde. Su onomástica oficial es el 29 de septiembre, donde tiene lugar la tradicional ofrenda del Cabildo en el simbólico acto de veneración al Patrón de La Palma y la solemne procesión por las calles de la Villa y Puerto donde se le tributan grandes fiestas en su honor..
BIBLIOGRAFÍA
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