"Los festejos con que se solemniza en los primeros años tan alto acontecimiento parece que fueron acogidos con general aceptación y aplauso, y repetidos en varios de estos periódicos traslados de la Virgen, pronto se incorporaron a su ceremonia y se hicieron también tradicionales. La fastuosidad barroca de aquel siglo de exaltación mariana recargó la fiesta con la pompa general de loas, autos, "enrames", danzas y músicas. Pero la circunstancia isleña en tiempos de piratería, le dio la nota característica del aparatoso simulacro del Castillo y la Nave".
José Pérez Vidal
Diario de Avisos, 1945
El singular y emotivo "Diálogo entre el Castillo y la Nave" es uno de los actos auténticamente importantes y de mayor tradición y arraigo en el programa de festejos en honor a Nuestra Señora de Las Nieves con motivo de su Bajada Lustral. Tiene lugar en el momento en el que el solemne desfile procesional pasa ante el "Barco de La Virgen" en la mañana del Domingo de la Semana Grande. Se produce antes de que la "Morenita" haga su entrada en la Calle Real y en el corazón de la capital palmera. En su lento desfile desde la parroquia de La Encarnación, extramuros de la ciudad, hacia la Matriz de El Salvador, su urna de oro es detenida por la "Nave". Allí, una enorme multitud sigue atenta al desarrollo de esta escena en la que son actores las salvas de saludo que se disparan tanto del barco como del castillo, dos monumentos erigidos a ambos lados del Barranco de Las Nieves, justo en la entrada norte de Santa Cruz de La Palma. Es en el interior de ambos donde se oyen las voces de los dos capitanes enfrentados, ataviados con indumentaria de época. Es una estampa de gran emotividad y espectacularidad que concita todo el interés y la atención de los miles de peregrinos que se arremolinan en dicha zona de la bella ciudad.
"El día 8 de diciembre de 1814 se tiró el primer cañonazo en el Barco y en el sitio destinado para el castillo; concurrieron muchas gentes, y de una y otra parte estuvieron haciendo fuego casi toda la noche. Al domingo siguiente se trabajó en limpiar ambos sitios para poder fundar Castillo y Barco…; en toda esa tarde hubo muchos tiros de ambas partes y vivas a Nuestra Señora. Al siguiente domingo continuó el concurso del cañoneo y de la casa del mayordomo del Castillo llevaron a rastras un grueso cañón al cual dieron fuego frente al Barco y de el dicho contestaron con tres cañonazos, vivas y algazaras…"
Anónimo de 1815
Antiguamente, a punto de iniciarse los festejos, la tripulación del Navío recorría la ciudad dentro de un falucho de madera y lona o papel, solicitando ayuda económica para las fiestas. "La petición la formulaba en décima como las siguientes, que partían manuscritas en los primeros tiempos y después impresas:
"Ya trémola la bandera
de la Nave y Batería
titulada de María
de Nieves, que se venera.
Quedan del recinto afuera
la Nave y el Fuerte en unión
con falta de munición;
la venimos a buscar
para poder alcanzar
de Nieves la protección.
Con votos del corazón,
cuando perdidos nos vimos,
a la Virgen le pedimos
áncora de salvación.
Salvó nuestra situación
de los abismos del mar,
y hoy venimos a implorar
de cristianos corazones,
para pólvora y cañones,
las perras que quiera dar".
El autor anónimo de un manuscrito de la Bajada de 1815 -dado a conocer por Jaime Pérez García, desaparecido Cronista Oficial de la capital palmera en la obra Descripción de todo lo que pasó…-, con gran sentido del humor, escribía lo siguiente:
"…Día de Reyes, a la Ave María, hizo saludo real el Barco y a las 10 de la mañana, salieron a pedir los marineros con caja, bandera y pasavoz, muy encintados con chapa plateada en el sombrero y pañuelo en la mano; iban por todas las casas de los nombrados en el barco, a los cuales daban una décima o cuarteta diciéndoles el empleo que les daban y todos éstos daban el que menos un duro ; concluidas las casas de los nombrados en el orol, seguían por las demás del pueblo (cuántos pedirían prestado para dar, ¿y cuántos se quedarían sin comer?). Por la tarde todos llegaron los dichos al Barco a tiempo que estaba el barranco lleno de gentes, se pusieron en fila, el Barco hizo saludo real y el castillo lo mismo, pero en la misma tarde se picaron Castillo y Barco para que uno tirara más cañonazos que el otro; era una risa gozar de las conversaciones de los apasionados del Barco y los del Castillo (…)"
Se trata de la versión insular de los famosos desembarcos de "Moros y Cristianos" que, desde el Mediterráneo, pasaron a las costas americanas con escala en Canarias. Surgió en el siglo XVII en un momento en el que se hallaban muy en boga las representaciones populares de asunto marinero. Desde Levante hasta Brasil, estas manifestaciones se multiplicaban y se iban adaptando de acuerdo a la idiosincrasia, la particularidad de la zona, la festividad y la circunstancia local.
"Sábado tarde, 10 de abril de 1875: simulacro de combate entre el Castillo de la Virgen y el Barco y una pequeña embarcación mahometana que representaba la Impiedad, combate que terminaba con la rendición de éste. Esa tarde: Bajada de la Virgen desde su Santuario a la iglesia de la Encarnación…
Domingo, 11 de abril de 1875: procesión solemne desde la Encarnación hasta El Salvador. Diálogo alegórico entre el Castillo de la Virgen y el Barco. Se dice que el Barco hacía años que no se construía…"
Programa de 1875
Ya en la Edad Media, tanto poetas como artistas han ensalzado las glorias de María, comparándola con "una nave de salvación en el naufragio del hombre". En La Palma fue Poggio Monteverde el que escribió en 1705 una Loa a la "Morenita", titulada "La Nave", como ofrenda a su Bajada Lustral. Allí se alude a la Virgen como "la Nave que trae el pan divino del cielo". En el transcurso de la misma, aparecen dos soldados (1 y 2) en dos baluartes con piezas de artillería y otros cuantos guerreros:
1.-"¿De dónde viene la nave?
2.- Del cielo empíreo.
1.- ¿De qué viene cargada?
2.- Del pan divino.
1.- Démosle el buen viaje
a la entrada felice
de nuestra nave…
Los dos y repetían todos.-
Démosle el buen viage
a la entrada felice
de nuestra nave"
El "Diálogo" de 1765, como nos informa Antonio Abdó – quien dirige junto con su esposa Pilar Rey la Escuela Municipal de Teatro de la capital palmera-, antepone a ese diálogo cuatro versos:
"Soldado.- Ah, de la nave?
Piloto .- qué diría?
Soldado.- qué nave?
Piloto .- la nave de María."
El propio investigador palmero también nos aclara que, incluso la letra del "Diálogo" correspondiente a 1810, "se ve marcada por la influencia de aquellos versos"
"Castillo: ¡Ah de la nave! ¡Ah de la nave!
Navío : ¿Qué dirá?¿Quién invoca mi protección?¿Quién me habla?
Castillo : ¿De dónde viene, qué cargamento trae?¿Cómo se llama?
Navío : Vengo desde la gloria de pan cargado, me llamo vuestra amorosa y tierna Madre…"
El autor anónimo del "Diálogo" de 1765 nos detalla el escenario que encuentra la Virgen a su entrada en la capital palmera:
"… Prociguió las salves un navío que de piedra tiene fabricado el arte y primor de los devotos en el medio del / barranco, al qual, en las fuertes avenidas del ymbierno, no daña la furiosa corriente, antes sí, pasándole por ambos lados, queda ilezo en medio de su curso. Este dicho navío que será de 40 (…) estava enjarciado tan propiamente que el que no mirava su casco y sólo vía sus velas, podia sin duda afirmar que caminara velox por el soplo del Aura que soplava sus velas. Hizo salve al descubrirce la Virgen en el frontón referido, otra al entrar en el planto, otra a la salida, practicando lo mismo al entrar y salir de la encarnasión; y al pasar la Señora por él, habló desde un castillo que con igual primor se avía erigido en frente, un soldado, al que respondía el piloto del navío en esta forma (…) y Aviendo acavado con las salves que repitió el Navío y el castillo, pasó la Señora por entre los dos, dándole todos el buen viaje, y llegando a la cruz del Adelantado, salió a recivirla la nobilíssima Ciudad …"
El diálogo continúa (como veremos más adelante), con las "conocidas alusiones al Napoleón invasor".
Es precisamente en ese año de 1765 cuando, en el interesante relato de los festejos en honor de la llegada de la Virgen a la ciudad, se recoge de nuevo otro diálogo. En él, los primeros versos de alto y llamada "¡Ah, de la nave!" , como nos recuerda Hernández Pérez, "y las consiguientes preguntas de identificación son semejantes y recuerdan al diálogo del castillo y la nave en la fiesta de la Batalla de Lepanto en Barlovento". Como vimos, también la exclamación se repitió en 1810 y también en el diálogo de 1825.
Santiago Sebastián, en su obra Contrarreforma y barroco nos indicaba que "dentro de las alegorías marianas, una de las que obtuvo más éxito en la práctica pastoral fue la comparación de María con una nave; no es de extrañar que el "Mariale sive de laudibus virginia Mariae", publicado en 1493, dedicando nada menos que trece páginas a explicar conceptos, dé siete razones por las cuales la figura de la "nave" encaja en la personalidad salvífica de María".
En la propia Loa a Nuestra Señora de Las Nieves, de 1705, de Poggio, el poeta también hace alusión claramente a la maternidad de María, cuando escribe que la nave viene cargada "del pan Divino":
Versos 112 a 115:
"… que lo que antes fue excelente,
fuerte torre de marfil,
que cada escudo fue mil,
es, siendo nave, una armada …"
Versos 238 a 243
"… así, surcando el cristal,
los astros sus centinelas,
todo el sol tejió sus velas
con disposición tan una,
que fue su quilla la luna
de que la vemos calzada …"
La Bajada de la Virgen no ha sido tan sólo una demostración de fervor palmero, un conjunto de importantes y curiosos festejos de arraigada brillantez; se ha erigido como reflejo de la condición insular -"aislamiento, indefensión, vida marinera" –; de la situación de las islas; en "el derrame de Europa hacia América"; del carácter isleño; y, además, una revelación lustral de los cambios histórico-culturales; de las inquietudes socio-políticas; hasta de la situación económica de cada momento. Decía Henríquez Pérez, Primer Teniente de Alcalde y Miembro de la Comisión de Fiestas en 1955 que, "el impar Diálogo entre el Castillo y la Nave está muy enraizado en la entraña popular palmera por su recia tradición marinera, honra y castigo a un tiempo de su insularidad…"
"… el 16 de diciembre salió un bando para que todos los vecinos asearan las calles, albearan y pintaran las fronteras. En todo el espacio de tiempo que hubo de 3 de diciembre a 1 de febrero no se veían las gentes sino todas ocupadas en cosas concernientes a dicha celebración: los carpinteros labrando y ajustando piezas para el Barco y el Castillo, fustes, astas, espeques, ruedas y demás…"
Anónimo de 1815

