El Diario de Avisos (10 de julio de 1975) se deshacía en elogios:
"Uno de los más espectaculares actos de los que integraron el excelente programa de las Fiestas de este año 1975 fue el llevado a cabo por la danza de Acróbatas. Una espléndida actuación a cargo de estos magníficos ejecutantes de un arte que siempre tuvo y habrá de seguir teniendo un éxito y un interés indiscutibles".
Efectivamente, este número llegó a considerarse una de las manifestaciones festeras rescatadas en esa Bajada "del acervo de actuaciones tradicionales de las Fiestas". La crítica de la prensa y de los asistentes no pudo ser más favorable. Fueron destacados el bello colorido de los trajes, su férrea disciplina, su artística y difícil intervención en las escaleras, así como el magnífico adiestramiento de los muchachos "que constituyeron un ejemplo notabilísimo que entusiasmó hasta grados insospechados" a los miles de asistentes que asistieron embelesados al acto. Varias actuaciones tuvieron lugar por la Calle Real y vías adyacentes hasta altas horas de la madrugada.
En el Programa de 1980 se leía: "Martes: Danza de Acróbatas: actúan en distintos lugares, durante toda la noche, hasta el amanecer, y lo hacían en la Alameda".
"Las figura en el suelo eran dibujadas por las niñas, mientras los chicos se encargaban de soportar el peso de la escalera. El secreto para conseguir una buena preparación y abstraerse del mundo exterior, coordinándose y principalmente logrando una óptima sincronización con la música que hace sonar la Banda de Música Municipal de San Miguel de Santa Cruz de La Palma".
Recuperando lo que se decía en el programa de 1975: "Una espléndida actuación a cargo de estos magníficos ejecutantes de un arte que siempre tuvo y habrá de seguir teniendo un éxito y un interés indiscutibles". Continuaba informando de que "esta danza de los acróbatas ha sido una de las manifestaciones festeras rescatadas en el presente año del acervo de actuaciones tradicionales de las Fiestas".
El itinerario de ese año lustral coincidió con el de 1980, iniciándose en el patio del Hospital de Dolores, donde se reunía un gran coro expectante de ancianos y enfermos emocionados. Después se desplazaron a la Plaza de Santo Domingo donde ofrecieron dos funciones a la fascinada concurrencia. En alguna edición era tal la multitud que tuvieron que repetir el espectáculo por tercera vez. Cada pirueta, contorsión, equilibrismo… eran nuevamente vitoreadas por la muchedumbre. Al sudor de los volatineros se añadían las sonrisas de satisfacción a ver a su público cada vez más enfervorizado.
Efectivamente, tan sólo por ver el colorido de los trajes de los forzudos y no tan forzudos participantes, su férrea disciplina, su "artística y difícil intervención en las escaleras", y también el "espléndido grado de adiestramiento de los muchachos constituyeron un ejemplo notabilísimo que entusiasmó hasta grados insospechados a los miles de espectadores que presenciaron esta gran exhibición, la que tuvo efecto el martes, 8 de julio, por la Calle Real y vías adyacentes hasta altas horas de la madrugada…".
Pérez Hernández, en su trabajo sobre esta peculiar danza, recordaba: "Tristemente el panorama ha sido bastante pobre en la segunda mitad del siglo XX en lo referente a nuestro espectáculo acrobático. Las últimas noches mágicas acontecieron del 8 al 9 de julio de 1975 y de 1980, prolongándose hasta el amanecer".
Es necesaria una precisa compenetración que se logra alcanzar tras las interminables sesiones de entrenamiento. Para llegar a la ansiada sincronización, a fin de evitar incidencias y sorpresas desagradables, se necesitaba, no sólo fortaleza física, sino también capacidad mental. Era una larga y agotadora noche hasta que se finalizaba en torno a las siete de la mañana en La Alameda, junto al Barco de la Virgen, como homenaje a la "Morenita", ante su inminente llegada, y a la que se ofrecía el tremendo esfuerzo e impagable sacrificio.
Cada una de las representaciones dura aproximadamente una media hora, tiempo en el que los Acróbatas -en la actualidad de ambos sexos- realizan series de figuras, tanto en el suelo, como las llamadas "escaleras humanas". Aquí los equilibrios sobre las manos, muslos y hombros tienen un claro protagonismo. Se añaden los ya típicos arcos, pinos y resto de piruetas características de este lustral espectáculo que, como colofón, "tendrá la realización de la figura del barco en la que participan todos los acróbatas". (M.C., 2005)
"La desaparecida Danza de los Acróbatas o gimnastas, que se venía representando desde el siglo XIX por hombres jóvenes, consistía en realizar habilidades propias de un circo sobre dos escaleras al compás de un pasodoble (el más popular, el pasodoble Manolo). Esta danza comenzaba en diferentes lugares, según las distintas ediciones de las fiestas lustrales, una en la Cruz del Tercero, otra, en el Circo de Marte, etc., y continuaba ejecutándose por la Calle Real durante toda la noche, seguidos por un animado público que con palmas les coreaban. Las últimas ediciones comenzaban en la plaza de Santo Domingo".
Loló Fernández, 1995
Afortunadamente, este entrañable acto tradicional fue rescatado para la Bajada de 2005, con gran expectación por parte de un público entregado que con grandes ovaciones pedía una y otra vez su repetición. Fueron cincuenta los participantes -de entre 10 y 18 años, de los cuales veintidós eran muchachas- dirigidos por Francisco García Pérez, Josefina Gutiérrez Sánchez y Juan Carlos González Martín. Estos jóvenes lograron ejecutar un digno espectáculo donde la fuerza y el equilibrio se articularon para realizar con destreza una serie de ejercicios y figuras sincronizadas que recordaron las antiguas actuaciones de los especialistas en los legendarios circos. El Diario de Avisos informaba de que "en las actuaciones realizaron hasta ocho figuras sobre la escalera de mano, soporte sobre el que realizan los más peculiares ejercicios, al tiempo que ejecutaron otra serie de figuras en el suelo, como equilibrio sobre hombro, equilibrio sobre muslo, pinos, arcos, etc. Además realizaron una figura en la que intervinieron todos los acróbatas de muy bella factura y que denominaban el barco".
En el programa se leía:
"Domingo 10 de julio. 21:30h. Actuaciones de los Acróbatas, en el Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores, Plaza de Santo Domingo, Calle O"Daly, Plaza de España, Calle Anselmo Pérez de Brito (Acera Ancha) y Plaza de la Alameda. Con la participación de la Banda Municipal de Música San Miguel, de Santa Cruz de La Palma y la Banda Municipal de Música de Tazacorte".
La omnipresente Banda Municipal de Música "San Miguel" interpretaba una y otra vez la popular obra de E. Cebrián Ruiz titulada Manolo, bajo la dirección de Julio José Hernández Gómez y José Gabriel Rodríguez González.
El acto señero y centenario vuelve a llegar con fuerza y emoción a la Bajada de cuyo programa nunca debió de desaparecer.
"Elásticos bisoños de la prueba,
Rumboso el porte de lo masculino,
Pasan atletas, de la casa, a punto.
(de goma sólo, lo demás, cartílago).
Fuerza, vigor, su sangre, los portores,
Transfusionan a los demás acróbatas;
Bichos que trepan, saltan y se escurren,
Empinan, desempinan y transforman.
Gatos por escaleras y tejados;
Fantasma con resorte y cuerda viva;
Hados en el misterio y la acrobacia.
Mil figuras al aire con sus cuerpos,
Son almas -lentejuelas de sus hombros
Pirotécnica de estrellas en la noche".
Fernández Perdigón, 1980
BIBLIOGRAFÍA
PÉREZ HERNÁNDEZ, José Eduardo. «Así surgió la Danza de los Acróbatas en la Fiesta Lustral», Danza de los Acróbatas, [Programa de mano] Bajada de la Virgen, Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 2005
– Idem. «La Danza de Acróbatas en las Fiestas Lustrales de La Palma», Diario de Avisos, (9 de julio de 2005)
BERMÚDEZ, Felipe. Fiesta Canaria. Una interpretación teológica, Publicaciones del Centro Teológico, Las Palmas de Gran Canaria, 2001
«El recuerdo de antiguas representaciones», La Voz de La Palma, Especial Bajada 2000.
«El retorno de los Acróbatas», Diario de Avisos, (11 de julio de 2005)
«Entre acrobacias, velas y flores», M.C. Mirador Canario, Creación 7, S.L., 2005
«Equilibrio e imaginación», Diario de Avisos, (15 de agosto de 2005)
FERNÁNDEZ, Loló. Baja la Virgen. Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 1995.
FERNÁNDEZ PERDIGÓN, Miguel. «"Números primos" de la Bajada de la Virgen», Diario de Avisos, (13 de julio de 1980)
«Las Fiestas Lustrales recuperan el número de los Acróbatas tras 25 años», La Voz de La Palma, n º 229 (del 13 al 26 de mayo de 2005).
ORTEGA ABRAHAM, Luis, «Collage de la Bajada», [Programa] Bajada 2000, Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 2000.
– Idem. «Semana Grande», [Programa] Bajada 1995, Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1995.
PÉREZ MORERA, José Juan. «Los Acróbatas», Achamán (Asociación Juvenil), Santa Cruz de La Palma, Edición Especial, 1980.
Programa de la Bajada de la Virgen, 1860. [manuscrito], Archivo General de La Palma/Colección FSFC.
[Programas] Bajada de la Virgen, 1950,1975, 1980, 1990, 1995, 2000, 2005.

