MODELO DE ISLA

  En estos últimos días la opinión  pública palmera se ha encendido por las declaraciones de la ministra Garmendia, señalando que veía difícil que a nuestra isla le concediesen el Supertelescopio, y por las de la Consejera de Turismo del Gobierno Canario Rita Martín, diciendo que no nos quejásemos de la pérdida de plazas aéreas con la Península cuando no éramos muy partidarios del turismo. Está claro que no se acepta que un político opine libremente o diga lo que piensa cuando esos pensamientos o declaraciones resultan inoportunos y redundan contras los intereses de las personas a las que representan. La ministra, evidentemente, tiene que concentrar sus energías en luchar con vehemencia por la llegada del Supertelescopio por difícil que lo vea y la Consejera después de gastarse miles de euros en una campaña para captar turismo islandés (recuerdo que Islandia solo tiene cuatrocientos mil habitantes) lo menos que podría hacer es estarse callada, porque en un gobierno serio habría sido cesada fulminantemente tras semejante despilfarro en plena crisis.

  De todas maneras también soy de los que piensan que muchas veces tenemos lo que nos merecemos y que nuestra isla hace tiempo que está estancada y marcha a menor velocidad que otras en una Comunidad que está a la cola del Estado. No hago demagogia sino ofrezco datos como que la tasa de paro, a pesar de que no somos una isla muy turística, es superior a la media canaria, que somos los que más dependemos del plátano cuya supervivencia parece pender de un hilo cada vez más débil, que el crecimiento económico en las últimas décadas ha sido muy inferior al de otras islas o que nos cierran la mayor industria de la isla (JTI en El Paso) y en lugar de amotinarnos casi nos vamos contentos a casa aplaudiendo la decisión por el buen finiquito que hemos sacado ( lo más lamentable de esta historia fue que los sindicatos y las autoridades en lugar de ponerse en cabeza de la rebelión fueron quienes impulsaron la firma del acuerdo por el que la empresa tabacalera abandonó la isla).

  He de reconocer que para los que tenemos una situación laboral estable se desprenden ciertas ventajas del mantenimiento poblacional como la existencia de cierta calidad de vida, la mayor seguridad ciudadana o la inexistencia de ciertas tropelías urbanísticas que sÍ se han cometido en muchas de esas islas. Pero de estas razones no comerán nuestros hijos el día de mañana y es por ello que creo que se merecen que nuestra sociedad, impulsada por los representantes políticos que elijamos, adopte  una serie de medidas que generen empleo y. futuro para muchos jóvenes cualificados que tendrán que abandonar su terruño benahoarita si seguimos abonados al monocultivo, a vivir de las subvenciones y a oponernos a cualquier proyecto que transgreda mínimamente el hábitat existente.

  Llevo décadas escuchando que se van a hacer cientos de hoteles en esta isla y en los últimos años no se han construido más de dos; no soy partidario de imitar el sur de nuestras grandes islas, pero un par de hoteles en Tazacorte por poner un ejemplo donde no hay ninguno y que es el municipio con la tasa de paro más alta de Canarias podrían ser bienvenidos, siempre que se atengan a la legalidad.

  La existencia de cinco campos de golf en La Palma no parece coherente, pero en municipios periféricos y donde hay un clima húmedo como Barlovento o Puntagorda podrían ser un acicate para reactivar la maltrecha economía de dos municipios sin excesivos recursos. He oído que los detractores de iniciativas de este tipo hablan de impacto ecológico, pero quieren mayor desastre paisajístico que el que supone el plástico de los invernaderos en las plataneras; también hablan de despilfarro de agua que no es un bien que escasea afortunadamente en estos municipios.

  En resumen, que no me voy a convertir en adalid del capitalismo salvaje, quienes me conocen saben que no es una de mis características, pero sí creo que tenemos que activar ideas que ofrezcan alternativas a nuestros jóvenes y futuro a la economía palmera; no podemos pretender que desde fuera nos solucionen todo, cuando aquí hay tantas discrepancias sobre el modelo de isla que queremos y tanta apatía  a la hora de diseñar nuevas medidas para diversificar nuestra economía.

  Tenemos una naturaleza bondadosa, un clima muy bueno (siempre y cuando no se repitan muchos inviernos como este), una paz y un cielo que en pocos sitios ya persisten, una historia con unas costumbres y unas tradiciones de las que muchas islas carecen,  entonces hay que saber promocionar estas ventajas ante unos potenciales clientes y poner las herramientas para sacarles partido.

 

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