Al Volcán Teneguía

Aún nos lame el rostro tu recuerdo.
En cada anochecer llegan albores
inmortales efluvios de tus venas,
llameante oscilación, triste recuerdo

Aún nos rondan tus fantasmas ¡aquel miedo!
aquel ronquido que alertaba tu presencia
el humo, el fuego, las cenizas, los temblores,
tristes notas sangrando entre mis versos

Vestiste aquel otoño de amapolas,
bordaste el cielo con hebras encendidas,
racimo desbordante de bravura
canto iracundo, relámpago y herida

Aún nos lame el rostro tu recuerdo
aunque duermes silencioso entre tus alas
con tu frente en desolada espuma.
Entre tus grietas
el eco de gemidos que aún sangran.

Marynieves Hernández

 

18 comentarios en “Al Volcán Teneguía”

  1. No recuerdo exactamente a que hora explotó, pero si recuerdo que siendo una joven del valle eso días previos fueron de lo más emocionante para una chica de mi edad ya que se oían rumores de que podía explotar por cualquier lugar de la isla y el temor estaba en que lo hiciera cerca de algún núcleo poblacional. Recuerdo que se corrió la voz de que había explota en las inmediaciones de
    Fuencaliente y que desde el Puerto de Tazacorte se veian las llamaradas y para abajo nos fuimos todos a verlo… Y así fue, recuerdo llegar ya casi anocheciendo al viejo muelle del Puerto y desde allí pude contemplar por primera vez en mi vida, las llamaradas de un volcán… a los pocos días toda mi familia fuimos a verlo y hoy después de tantos años, aparte de las imágenes que hemos visto desde entonces, mi recuerdo se va siempre hacía el ruido que hacía cada vez que la boca del volcán expulsaba la lava, como alguien que resoplaba en lo más profundo de la tierra… Ese es MI VOLCÁN TENEGUIA.

  2. eduardo gutierrez

    No recuerdo exactamente a que hora explotó, pero si recuerdo que siendo una joven del valle eso días previos fueron de lo más emocionante para una chica de mi edad ya que se oían rumores de que podía explotar por cualquier lugar de la isla y el temor estaba en que lo hiciera cerca de algún núcleo poblacional. Recuerdo que se corrió la voz de que había explota en las inmediaciones de
    Fuencaliente y que desde el Puerto de Tazacorte se veian las llamaradas y para abajo nos fuimos todos a verlo… Y así fue, recuerdo llegar ya casi anocheciendo al viejo muelle del Puerto y desde allí pude contemplar por primera vez en mi vida, las llamaradas de un volcán… a los pocos días toda mi familia fuimos a verlo y hoy después de tantos años, aparte de las imágenes que hemos visto desde entonces, mi recuerdo se va siempre hacía el ruido que hacía cada vez que la boca del volcán expulsaba la lava, como alguien que resoplaba en lo más profundo de la tierra… Ese es MI VOLCÁN TENEGUIA.

  3. Yo recuerdo que mi madre saco muchas peliculas en super 8 del volcan cuiando estaba funcionando y todas salieron veladas

  4. Pedro Luis Pérez de Paz

    Ahora es fría toda tu hermosura
    petrificada la lava que corría
    apagada la luz que te encendía
    duerme callada toda tu bravura…

  5. Ahora es fría toda tu hermosura
    petrificada la lava que corría
    apagada la luz que te encendía
    duerme callada toda tu bravura…

  6. Mary Nieves Hernández

    Hoy, recordando el poema al Teneguía, releo los comentarios y se me eriza la piel con los comentario de amojulledai.

    Increibles los versos de D. Pedro Luis… Ideales para cerrar mi poema. Gracias por su inspiración.

  7. José Joaquín Hernández Brito

    Hoy, recordando el poema al Teneguía, releo los comentarios y se me eriza la piel con los comentario de amojulledai.

    Increibles los versos de D. Pedro Luis… Ideales para cerrar mi poema. Gracias por su inspiración.

  8. Pedro Luis Pérez de Paz

    Doña Marynieves:

    Dormidos en el recuerdo
    Hallados en el olvido
    En sus versos, el infierno
    Se torna campo florido…

    Gracias por recordarnos de nuevo esta efemérides que removió las entrañas físicas y humanas de la isla hace más de 40 años…¡cómo pasa el tiempo!

  9. Doña Marynieves:

    Dormidos en el recuerdo
    Hallados en el olvido
    En sus versos, el infierno
    Se torna campo florido…

    Gracias por recordarnos de nuevo esta efemérides que removió las entrañas físicas y humanas de la isla hace más de 40 años…¡cómo pasa el tiempo!

  10. Argelio Hernandez Sicilia

    Otro regalo de Marinieves, que como siempre es de agradecer y disfrutar.

    Me vienen a la memoria aquellos días que yo diría que había más curiosidad que temor, posiblemente dependiendo de la distancia a la que se viviera del volcán.

    Por curiosidad también me viene a la mente unos décimas sueltas que le oía decir a mi abuela acerca de la tremenda impresión que causó en la Isla el volcán de San Juan de 1949.
    No sé si sería por la ignorancia de la gente por aquellos tiempos o porque el volcán reventó con gran estruendo en el centro de la cumbre, que recuerdo que mi abuela me comentaba que mucha gente creyó que La Palma podría desaparecer. Nunca fueron las plegarias más abundante con sus consiguientes "promesas" al amplio devocionario palmero.

    Seguro que de modo impreciso, aún recuerdo algunos versos sueltos de las muchas décimas que el volcán propició, pues mi abuela con el dramatismo que la ocasión requería, solía recitar ya "puesta en escena" para sus nietos

    "Yo fenómeno volcán
    me subí a la serranía
    a ver si mirar podía
    las banderas de San Juan"

    "Ni cura ni sacristán
    detener mi son podían,
    remonté mi artillería
    dándole fuego al cañón
    con una gran explosión
    a ver si San Juan me oía"

    "Voy caminando con calma
    por la noche y por el día
    con la fuerte artillería
    que tengo oculta en la palma"

    Etc,etc…………….

    Y así este "fenómeno volcán" daba fe de su paso aterrador llenando de desgracias los pobres campos palmeros de la época.

    Yo diría que un palmero le puede encontrar algún saborcillo cubano al lenguaje del volcán, o quizás sea que los que somos de una época, lo cubano y lo palmero en poesía se resumía en el punto cubano. Cómo cambian los tiempos Venancio, como cambian los tiempos.

  11. Otro regalo de Marinieves, que como siempre es de agradecer y disfrutar.

    Me vienen a la memoria aquellos días que yo diría que había más curiosidad que temor, posiblemente dependiendo de la distancia a la que se viviera del volcán.

    Por curiosidad también me viene a la mente unos décimas sueltas que le oía decir a mi abuela acerca de la tremenda impresión que causó en la Isla el volcán de San Juan de 1949.
    No sé si sería por la ignorancia de la gente por aquellos tiempos o porque el volcán reventó con gran estruendo en el centro de la cumbre, que recuerdo que mi abuela me comentaba que mucha gente creyó que La Palma podría desaparecer. Nunca fueron las plegarias más abundante con sus consiguientes "promesas" al amplio devocionario palmero.

    Seguro que de modo impreciso, aún recuerdo algunos versos sueltos de las muchas décimas que el volcán propició, pues mi abuela con el dramatismo que la ocasión requería, solía recitar ya "puesta en escena" para sus nietos

    "Yo fenómeno volcán
    me subí a la serranía
    a ver si mirar podía
    las banderas de San Juan"

    "Ni cura ni sacristán
    detener mi son podían,
    remonté mi artillería
    dándole fuego al cañón
    con una gran explosión
    a ver si San Juan me oía"

    "Voy caminando con calma
    por la noche y por el día
    con la fuerte artillería
    que tengo oculta en la palma"

    Etc,etc…………….

    Y así este "fenómeno volcán" daba fe de su paso aterrador llenando de desgracias los pobres campos palmeros de la época.

    Yo diría que un palmero le puede encontrar algún saborcillo cubano al lenguaje del volcán, o quizás sea que los que somos de una época, lo cubano y lo palmero en poesía se resumía en el punto cubano. Cómo cambian los tiempos Venancio, como cambian los tiempos.

  12. Mary Nieves Hernández

    D. Pedro Luis:

    En las alas de sus versos
    no se duermen los recuerdos
    porque sus versos despiertan
    los más grandes sentimientos,
    porque ¡Cuánta dicha cabe!
    en el más pequeñito
    de sus versos.

    ¡Cómo pasa el tiempo? Dígamelo a mi. Tan callado, silencioso, como queriendo engañarnos de su paso, pero dejándonos su huella inexorable.

  13. José Joaquín Hernández Brito

    D. Pedro Luis:

    En las alas de sus versos
    no se duermen los recuerdos
    porque sus versos despiertan
    los más grandes sentimientos,
    porque ¡Cuánta dicha cabe!
    en el más pequeñito
    de sus versos.

    ¡Cómo pasa el tiempo? Dígamelo a mi. Tan callado, silencioso, como queriendo engañarnos de su paso, pero dejándonos su huella inexorable.

  14. Mary Nieves Hernández

    Pintao:

    ¡Qué alegría encontrarnos de nuevo con sus comentarios!

    Tiene Ud. Razón cuando dice que cada quién vivió de diferente manera aquellos días del volcán, de acuerdo a la distancia que de él se encontrara.

    los foráneos, lo veían como un acontecimiento extraordinario, atractivo, novedoso, espectacular. Llegaban divertidos, como si de una romería se tratara. En cambio, los vecinos del lugar, sufrieron durante muchos días las consecuencias del evento. Primero los temblores, la incertidumbre. Después, el terror de saberlo tan cerca, los ronquidos de la tierra, los bramidos acompañados de inmensas lenguas de fuego, lluvia de grava, en fin, que para aquellas gentes, tenía más de infierno que de otra cosa. Yo no lo viví, pero aun en la lejanía sufrí sus angustia sabiendo que tuvieron que salir huyendo, dejándolo todo, sus casas, sus animales, sin saber a dónde ni por cuánto tiempo. Estoy segura que muchos, aún lo recuerdan con terror, y el temor de que despierte de nuevo sigue latente.

    Gracias por traernos al recuerdo esas décimas dedicadas a ese otro volcán. Ese volcán que un día
    "se subió a la serranía
    a ver si mirar podía
    las banderas de San Juan".

    Saludos y hasta pronto,

  15. José Joaquín Hernández Brito

    Pintao:

    ¡Qué alegría encontrarnos de nuevo con sus comentarios!

    Tiene Ud. Razón cuando dice que cada quién vivió de diferente manera aquellos días del volcán, de acuerdo a la distancia que de él se encontrara.

    los foráneos, lo veían como un acontecimiento extraordinario, atractivo, novedoso, espectacular. Llegaban divertidos, como si de una romería se tratara. En cambio, los vecinos del lugar, sufrieron durante muchos días las consecuencias del evento. Primero los temblores, la incertidumbre. Después, el terror de saberlo tan cerca, los ronquidos de la tierra, los bramidos acompañados de inmensas lenguas de fuego, lluvia de grava, en fin, que para aquellas gentes, tenía más de infierno que de otra cosa. Yo no lo viví, pero aun en la lejanía sufrí sus angustia sabiendo que tuvieron que salir huyendo, dejándolo todo, sus casas, sus animales, sin saber a dónde ni por cuánto tiempo. Estoy segura que muchos, aún lo recuerdan con terror, y el temor de que despierte de nuevo sigue latente.

    Gracias por traernos al recuerdo esas décimas dedicadas a ese otro volcán. Ese volcán que un día
    "se subió a la serranía
    a ver si mirar podía
    las banderas de San Juan".

    Saludos y hasta pronto,

  16. Argelio Hernandez Sicilia

    Doña Marynieves, disculpe que abunde en el comentario referente a los dos volcanes que nos ocupan.

    El del año 49, que brotó a la superficie el día de San Juan, lo hizo en la parte alta de la cumbre y teniendo en las vertientes de su posible recorrido, infinidad de barrios y pueblos. Esto hizo que infundiera gran miedo a la población, pues nadie sabía en un principio si el río de lava bajaría por un lugar u otro de la alta cumbre.
    Con paso lento pero inexorable se fue comiendo parte de las fincas de los barrios de Las Manchas y Todoque, ambas del Paso, llegando por fin a la costa y dejando mucho dolor por el camino, pues casas, bodegas, fincas de cultivo, aljibes etc se perdieron para siempre, dejando en el total desamparo a los propietarios, que gracias a la solidaridad vecinal salieron adelante pobremente.

    El hecho de que el volcán bajara con sus terribles lenguas de lava desde las altas cumbres, que por esa zona alcanzan los 2.000 metros, infundió gran temor en tos pueblos del contorno.

    El volcán Teneguía, brotó en la costa, cerca del mar y en una zona ya surcada anteriormente por volcanes históricos como el San Antonio de 1677 y por lo tanto de lava.

    Una vez que se tuvo certeza de por donde al final abrió el crater, la gente respiró como se pude ver en la foto que acompaña al artículo, más bien se volvió un fenómeno de la naturaleza digno de ser contemplado.

    El que verdaderamente creó pánico en la población, en parte reflejado en las décimas fue el de 1949, del que mi generación, aunque no lo recordamos, si que nos influyó en los comentarios de varios años posteriores.
    De todos modos, ya en tiempos históricos, o sea a partir de 1470, en esta zona del Sur de La Palma, han surgido numerosos volcanes como el de Tacande, el de Tajuya el de San Martín, el del Charco y alguno menor, pero lejos de acostumbrarnos, cada vez nos hemos llevado algún susto, aunque como el de San Juan, ninguno.
    Muchos saludos, y disculpen el rollo volcánico, que verdaderamente estamos en el rincón de la poesía.

  17. Doña Marynieves, disculpe que abunde en el comentario referente a los dos volcanes que nos ocupan.

    El del año 49, que brotó a la superficie el día de San Juan, lo hizo en la parte alta de la cumbre y teniendo en las vertientes de su posible recorrido, infinidad de barrios y pueblos. Esto hizo que infundiera gran miedo a la población, pues nadie sabía en un principio si el río de lava bajaría por un lugar u otro de la alta cumbre.
    Con paso lento pero inexorable se fue comiendo parte de las fincas de los barrios de Las Manchas y Todoque, ambas del Paso, llegando por fin a la costa y dejando mucho dolor por el camino, pues casas, bodegas, fincas de cultivo, aljibes etc se perdieron para siempre, dejando en el total desamparo a los propietarios, que gracias a la solidaridad vecinal salieron adelante pobremente.

    El hecho de que el volcán bajara con sus terribles lenguas de lava desde las altas cumbres, que por esa zona alcanzan los 2.000 metros, infundió gran temor en tos pueblos del contorno.

    El volcán Teneguía, brotó en la costa, cerca del mar y en una zona ya surcada anteriormente por volcanes históricos como el San Antonio de 1677 y por lo tanto de lava.

    Una vez que se tuvo certeza de por donde al final abrió el crater, la gente respiró como se pude ver en la foto que acompaña al artículo, más bien se volvió un fenómeno de la naturaleza digno de ser contemplado.

    El que verdaderamente creó pánico en la población, en parte reflejado en las décimas fue el de 1949, del que mi generación, aunque no lo recordamos, si que nos influyó en los comentarios de varios años posteriores.
    De todos modos, ya en tiempos históricos, o sea a partir de 1470, en esta zona del Sur de La Palma, han surgido numerosos volcanes como el de Tacande, el de Tajuya el de San Martín, el del Charco y alguno menor, pero lejos de acostumbrarnos, cada vez nos hemos llevado algún susto, aunque como el de San Juan, ninguno.
    Muchos saludos, y disculpen el rollo volcánico, que verdaderamente estamos en el rincón de la poesía.

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